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13 junio, 2020

Barcelona se luce en reinicio de la Liga Santander

El Barcelona movió primero en su mini Liga particular de once partidos ante el Madrid ganando en Mallorca por 0-4 en una exhibición de oficio.

Los barcelonistas, al uso de los púgiles veteranos, supo dosificar sus golpes para que fueran certeros y definitivos. Uno nada más empezar, mostro después de la primera pausa de hidratación cuando el Mallorca dio síntomas de vida y el tercero después de la pausa de la segunda parte. Sin alharacas, el Barça liquidó su vuelta a LaLiga marcando el terreno. Se pone a cinco puntos del Madrid que juega hoy ante el Eibar con presión añadida.

La gran virtud del Barcelona fue la de exprimir los momentos para marcar la diferencia. El equipo de Setién aprovechó el inicio del partido para golpear primero mediante Arturo Vidal, el jugador que eligió Setién para acompañar a De Jong y Busquets en el centro del campo. El chileno aportó la dosis de entusiasmo y empuje que tanto echaba en falta este equipo.

 

El japonés cedido por el Madrid y formado en la cantera del Barça puso a prueba a Ter Stegen en tres ocasiones: un disparo con rosca desde la frontal, otro fácil para el portero alemán y una falta a romper que alegraron el electrocardiograma del equipo local. Pero cuando mejor estaba el Mallorca, es decir Kubo, llegó la pausa de hidratación y a la vuelta de la misma, el Barça volvió a golpear. La virtud de dominar los tiempos que da el empaque.

Nada más reanudarse el juego, el equipo blaugrana volvió a progresar por la izquierda en una jugada en la que el balón fue buscando quien le adoptara. Griezmann y Messi no pudieron domarlo, pero la pelota quedó franca para que Braithwaite la metiera en la jaula. Dos tiros del Barça, dos goles. Y en dos momentos clave: nada más empezar y después de la pausa de hidratación que suponían un botín estupendo que dejó al Mallorca al borde del KO a la media parte del partido.

Para tratar de cambiar el escenario, Vicente Moreno dio entrada en el descanso a Lago Junior y Fran Gámez por Cucho y Sastre, respectivamente mientras que Setién retiró a Vidal, con tarjeta amarilla, para que Rakitic ingresara en el terreno de juego.

Salió mejor el Mallorca buscando aprovechar su momento, mientras que el Barça trataba de contemporizar. Es decir, no pasaba nada, pero a falta de mambo en el terreno de juego sucedió lo inexplicable, saltó un espontáneo al campo en un partido a puerta cerrada. Un señor con pinta de turista apareció en el césped ante el despiporre de los presentes y le volvió a cambiar el escenario del partido. Setién apropvechó esos minutos de cine cómico para dar entrada a Suárez por un Griezmann que volvió a repetir lo de siempre, más kilómetros que incidencia real.

El uruguayo volvió con ganas tras su lesión y propició un disparo al palo de Araújo mientras el partido languidecía y los técnicos de ambos equipos empezaban a pensar más en lo que queda por delante. Alba, por ejemplo, se sacó la tarjeta amarilla para perderse el próximo duelo por acumulación antes de marcar el tercero, de nuevo tras la pausa de hidratación de la segunda parte. De nuevo, el Barça aprovechaba el momento a la perfección haciendo una exhibición de oficio que culminó Messi en el descuento marcando el cuarto que le lanza al Pichichi.
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Mallorca

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Con gol de Espinosa, Espanyol volvió a LaLiga con un triunfo ante Alavés y alimenta su ilusión

Un gol del defensa colombiano Bernardo Espinosa, al final del primer tiempo, y otro del delantero chino Wu Lei, al comienzo de la segunda mitad, dieron un claro triunfo al Espanyol sobre un Alavés que se derrumbó tras la expulsión del meta Dani Pacheco, por unas manos fuera del área en el minuto 19.

Los tres puntos dan aire a los pericos, últimos en la clasificación y que confían en remontar en este tramo decisivo. El Alavés se deshizo tras la tarjeta roja al meta y no pateó entre los tres palos en todo el choque. El anfitrión firmó un monólogo e insistió en ampliar el marcador hasta los compases finales.

El partido arrancó sin dominio claro. Ambos conjuntos mostraban más hambre que orden en un encuentro atípico, sin aficionados debido a las restricciones por el coronavirus. Más allá de una acción del argentino Calleri, que estuvo cerca de robar el balón a Pacheco en el primer minuto, no hubo ocasiones claras.

En el minuto 19, el portero volvió a ser protagonista. De forma inexplicable, el meta atrapó un balón con las manos fuera del área y fue expulsado. Edgar dejó el terreno de juego y entró Roberto, un antiguo conocido de la afición blanquiazul.

En cualquier caso, el partido era ahora muy favorable para el Espanyol, contra diez. La presencia del anfitrión en el área rival era mucho mayor ahora. Wu Lei era uno de los más activos: incluso marcó un gol, anulado por hacerlo con la mano, y en la siguiente jugada intentó un tiro cruzado ante Roberto, sin éxito.

Era un monólogo el Espanyol. Antes del descanso, los catalanes disfrutaron de una doble ocasión muy clara: disparo de Dídac que rechaza el portero y Embarba lo intentó de nuevo con una chilena. Los de Abelardo Fernández querían hacer daño antes de irse a los vestuarios para decantar claramente el choque.

El premio lo recogió Bernardo en el tiempo añadido de la primera mitad. El defensa remató de cabeza un centro de Adrián Embarba y en esta ocasión Roberto no pudo evitar el 1-0. Era, hasta ahora, el mejor guion posible para los blanquiazules y una pesadilla para el Alavés, que tras la expulsión no había pisado el área rival.

Wu Lei aceleró el desarrollo de los acontecimientos con el segundo tanto justo en la reanudación. El extremo chino remató un pase en profundidad de Embarba y allanó el camino.

La insistencia blanquiazul prosiguió. El equipo, colista de Primera división, quería demostrar a su afición ausente que tienen argumentos para creer en la permanencia, aunque el partido acabó sin más sorpresas.
por Taboola
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Trigueros mantiene al Villarreal en la lucha europea y el Celta de hunde con Araujo los 90 minutos

Un gol de Trigueros en el minuto 91 de partido certificó en Balaídos la victoria del Villarreal CF ante el RC Celta en un partido que dominó el equipo visitante, que se estrelló contra el portero Rubén en el primer tiempo pero que obtuvo su recompensa en los momentos finales con un triunfo que lo acerca a la zona europea de la Liga Santander, al tiempo que mantiene al conjunto gallego cerca del descenso.

El Celta sobrevivió durante el primer tiempo al dominio del Villarreal. Después de quince minutos de tanteo, el equipo de Javier Calleja se apoderó de la pelota. Controló el centro del campo, marcó el ritmo del partido y poco a poco fue encerrando al equipo celeste.

La movilidad del ataque visitante hirió a un Celta descolocado, desajustado en la presión, salvado del desastre por su guardameta. El primer aviso serio del Villarreal fue un tiro de Cazorla que detuvo Rubén. Solo un minuto después, el portero tuvo que estirarse para despejar un peligroso disparo de Iborra, que inició la jugada en su campo y, tras asociarse con Moi Gómez y Mario, remató a escasos siete metros del meta gallego.

El Celta, que presentó las importantes novedades de Pape Cheikh y Juan Hernández en el equipo titular, apenas creó peligro. Se acercó poco sobre la portería de Asenjo. No aparecieron Aspas, ni Rafinha. Un lanzamiento desviado de Juan Hernández y un centro cerrado de Olaza fueron las únicas aproximaciones mediada la primera parte.

El Villarreal empujó al Celta hacia su área. Ganó superioridades desde los costados, sus laterales subieron sin fatiga, los desmarques de los puntas inquietaron la defensa celeste. Primero fue un pase de Gerard Moreno a Alcácer, que no pudo lanzar porque se encontró delante a Murillo; poco después, el pase fue de Alcácer para Gerard Moreno, que tiró alto.

Solo aflojó el equipo amarillo en los diez minutos finales del primer tiempo, algo que alivió al conjunto gallego, que cerró su gris primera mitad con un lanzamiento duro de Rafinha desde fuera del área.
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El Leganés, con Carrillo y Silva, perdió con Valladolid y sigue penúltimo en LaLiga

El Valladolid sumó tres puntos vitales en la pelea por seguir en la máxima categoría del fútbol español al cosechar su primera victoria histórica en Butarque (1-2) ante un Leganés que pagó los fallos cometidos.

Como si tuviera un pálpito o un mal presentimiento el técnico local Javier Aguirre, que optó por fortificar el once en el arranque con un dibujo compuesto por cinco defensas y cuatro centrocampistas, había insistido durante la rueda de prensa previa en la necesidad de mantener la concentración para no cometer errores innecesarios.

La sabiduría que da la experiencia, fruto de haber vivido muchos episodios con tintes trascendentales a lo largo de su carrera como futbolista y como entrenador, le permitió hacer un vaticinio que le tocó lamentar en la banda cuando solo se habían cumplido dos minutos de juego.

Un balón sin aparente peligro que venía desde el centro del campo llegó a esa tierra de nadie en las inmediaciones de la media luna a la que tiene que salir el portero para despejar o donde tiene que controlar la situación uno de los defensas.

Cumplieron con su cometido tanto el ‘Pichu’ Cuéllar como el nigeriano Chidozie Awaziem pero lo hicieron sin pensar el uno en el otro. El resultado fue un cabezazo hacia atrás del zaguero que pilló al guardameta fuera de sitio. El turco Enes Ünal, que había acudido a la presión más por obligación que por fe, se encontró con un regalo que llevó a las mallas con comodidad.

En un choque donde se veían las caras dos de los conjuntos menos goleadores de la competición, abrir la lata era como encontrar un diamante. Y a pulirlo y conservarlo se dedicaron los visitantes sin que los leganenses demostraran mucha capacidad para quitárselo.

Espesos en la construcción del juego de ataque, con un planteamiento que se había hecho líquido al primer aliento, solo un intento de Kevin Rodrigues que pasó cerca del palo en el minuto once llevó peligro en los cuarenta minutos iniciales.

Antes del descanso la tuvo también Carrillo al mandar fuera en una ubicación cómoda pero en posición de cierto escorzo una dejada de cabeza de Kenneth Omeruo posterior a un centro preciso desde el costado diestro de Roque Mesa.

Tras el paso por vestuarios Aguirre optó por retirar una pieza en la retaguardia, Bustinza, para sumar otra en la ofensiva, Assalé. Eso y la ‘inyección’ de adrenalina que seguramente le puso el mexicano a los suyos en el vestuario les hizo dar un paso al frente.

Fruto de ello se produjeron un par de acercamientos a la portería del Valladolid, ninguno de los cuales intimidó en exceso. No necesitó en cambio el equipo de Sergio asomar demasiado para ampliar su renta.

Una gran internada de Óscar Plano por el carril derecho le llevó hasta la línea de fondo, desde donde trazó un centro que desvió Cuéllar hacia el corazón el área. El esférico le cayó franco a Raúl García para que ejecutara a su ex equipo, pero no acertó a rematar este. Si lo hizo Alcaraz, quien le pegó con el alma y la incrustó en la portería.

El revés, en condiciones normales, ya hubiera sido muy doloroso. Pero sin público en las gradas mucho más. La de Butarque es una parroquia que no se encoge en los momentos difíciles, que se activa si los suyos son capaces de enganchar dos ataques seguidos en cualquier contexto del enfrentamiento.