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8 diciembre, 2019

La AMA decidirá el lunes el futuro del deporte ruso

Moscú, 8 dic (EFE).- La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) decidirá el lunes en Lausana el futuro del deporte ruso. En el peor de los casos, Rusia podría ser excluida durante cuatro años de toda competición internacional, lo que le dejaría fuera de los Juegos de verano de Tokio (2020) y los de invierno de Pekín (2022).

Hace poco más de un año el deporte ruso parecía haber salido finalmente del túnel -el atletismo ruso fue apartado de los Juegos de Río por el dopaje de Estado- con la rehabilitación parcial de la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA), que estaba a expensas de la revisión de la base de datos del Laboratorio de Moscú.

Rusia suspendió la prueba. Primero entregó fuera de plazo dicha información y, recientemente, la AMA denunció la manipulación de dicha base de datos, que incluye tanto pruebas físicas como datos informáticos, con el supuesto fin de encubrir casos de dopaje.

El ministerio de Deportes de Rusia respondió raudo a las acusaciones, pero éstas no satisficieron ni a la AMA ni a la RUSADA, cuyo director, Yuri Ganus, tachó la manipulación de “colosal”.

Según denunció en su informe a finales de noviembre el Comité de Revisión de Cumplimiento (CRC), órgano independiente de la AMA, los datos entregados por la parte rusa no son ni completos ni auténticos.

“Cientos de hallazgos presuntamente adversos” para los intereses rusos desaparecieron, alteraciones que tuvieron lugar en 2016 y 2017, después de que el antiguo director del Laboratorio de Moscú, Grigori Rodchenkov, denunciara el dopaje de Estado.

Además, el informe denuncia que a finales de 2018 y principios de 2019 “alguien del Laboratorio de Moscú” introdujo en la base de datos “pruebas fabricadas” para inculpar a Rodchenkov, al que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado de trabajar para Estados Unidos.

Debido a las manipulaciones, ahora es imposible comprobar si 145 de los 298 deportistas rusos sospechosos incluidos en la base de datos violaron las reglas antidopaje entre 2012 y 2015.

“Esa es la opinión de los expertos de la AMA, pero hay otras opiniones al respecto. Rusia ha dado una respuesta definitiva. Los expertos rusos, que también realizaron comprobaciones, sostienen una postura diferente”, dijo esta misma semana el ministro de Deportes ruso, Pável Kolobkov, a la prensa.

Sea como sea, el CRC recomendó a la AMA una sanción ejemplar contra Rusia, que a todas vistas será aplicada a rajatabla.

La sanción impediría a los deportistas rusos competir bajo su bandera durante cuatro años en Juegos Olímpicos y Mundiales; al país organizar competiciones internacionales en su territorio y a los funcionarios o representantes rusos formar parte de federaciones deportivas.

En caso de que una competición ya haya sido adjudicada a Rusia, ese derecho debe serle arrebatado, a no ser que sea imposible por ley. Y los dirigentes deportivos rusos tampoco podrán asistir personalmente a ninguna competición olímpica o paralímpica durante un plazo de cuatro años.

La única salvedad son los deportistas rusos que puedan demostrar que no están implicados en casos de dopaje y no son mencionados ni en el informe McLaren ni en la manipulación de datos del Laboratorio de Moscú.

Ese es el caso de los rusos que participaron en los Juegos de invierno de PyeongChang (2018) o de atletas como la triple campeona mundial de salto de altura, Maria Lasitskene, que logró su último entorchado como deportista neutral a finales de septiembre en Doha.

La prensa rusa especulaba estos días con que la UEFA nunca aceptará dichas recomendaciones y San Petersburgo podrá albergar partidos de la Eurocopa el próximo año y la final de la Liga de Campeones en 2021, y lo mismo ocurrirá con la FIFA en la participación rusa en el caso del Mundial de Catar 2022.

Hace unos días Ganus llamó a Putin a que intercediera in extremis para evitar la exclusión, algo que el jefe del Kremlin ya intentó antes de los Juegos de Río. “Hay que encontrar la base de datos auténtica y entregársela. Segundo, es necesario lanzar una investigación real”, señaló.

En su opinión, no sólo está en juego el presente y el futuro del deporte ruso, sino también “el prestigio de las autoridades y del país”.

Putin mantuvo silencio, pero el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, reconoció que el 9 de diciembre puede ser un día “difícil para todos los deportistas rusos”.