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2 octubre, 2020

Obligan deportista rusa a demostrar que es mujer para subir a avión

Anna Tuerava, una levantadora de pesas rusa, sufrió un episodio lamentable cuando se disponía a tomar un vuelo de la compañía aérea Utair. Según ella misma ha relatado en sus redes sociales, los trabajadores de la empresa le pusieron impedimentos para subir al avión hasta que no demostrase que era una mujer.

La powerlifter de 42 años, muy famosa en su país por haber conseguido varias medallas, asegura que se sintió humillada al tener que responder a preguntas íntimas sobre su sexualidad hasta que finalmente la dejaron pasar.

Tuerava se disponía a tomar un vuelo entre San Petersburgo y Krasnodar, su ciudad natal, con escala en Moscú cuando los trabajadores de la compañía rusa Utair la retuvieron en el puesto de control y le comunicaron que para subir al avión tenía que demostrar que era una mujer, como aparecía en su pasaporte.

La deportista denuncia que comenzaron a hacerle preguntas íntimas sobre sus preferencias sexuales delante de otros pasajeros. “Estaban interesados en quién soy yo en mi vida y en mis costumbres en la cama. Fue humillante”, ha relatado en sus redes sociales.

Pese al acoso, asegura que se mantuvo tranquila. “No quise ser grosera, pero me sentí indefensa ante esa situación. Traté de demostrarles que soy una mujer”, cuenta la deportista.

Finalmente, los trabajadores de la compañía la dejaron subir tras deliberar entre ellos. “Entonces ocurrió un milagro. Me dejaron embarcar”, recuerda.

Tras conocerse su denuncia, la compañía Utair publicó un comunicado lamentando los hechos. “Nos disculpamos por el daño que sufrió. Ese servicio es inaceptable. Comprobaremos el comportamiento de los empleados del aeropuerto que trabajaron en su vuelo y solucionaremos la situación”, explicó la empresa.

Tuerava, de 42 años, reconoció hace tiempo su homosexualidad y asegura que se siente cómoda con su estilo de vida y no tiene por qué demostrarle nada a nadie. “He trabajado toda mi juventud con sangre y sudor para que no me traten así”, afirma.

La deportista es muy conocida en Rusia por haberse proclamado seis veces campeona del mundo y 10 de Europa de powerlifting, deporte también conocido como levantamiento de potencia o pesas que consta de tres eventos: la sentadilla, el press de banca y el peso muerto.

No fue fácil para ella llegar a lo más alto en su deporte, ya que era una “niña enfermiza” y no pudo hacer educación física hasta los 15 años. “Mi mamá siempre me apoyó, incluso cuando no me parecía a todas las demás niñas”, agregó. “Fue un milagro para ella que yo me mantuviera con vida, ya que de los seis a los 15 no vi más que hospitales”.

Tras retirarse de la competición, la deportista rusa ejerce actualmente como entrenadora de otros powerlifters.