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4 julio, 2019

Perú termina con el reinado continental de la Roja

El sueño del Tri se terminó. No hay más. Perú le arruina la fiesta a Chile, con una victoria inapelable en Porto Alegre. Un 3-0 que se fraguó en el primer tiempo, con los peores 45 minutos de la selección de Rueda en esta Copa América, y que se selló en los descuentos por Guerrero.

El sueño de una gran definición con Brasil se ensució temprano. No por el gol de Edison Flores (21’), sino por el juego, por la exhibición inca en la cancha del Arena Gremio. Una diferencia demasiado notoria, un partido dominado por los volantes peruanos. Ni Vidal ni Aránguiz, los ejes del equipo nacional, diluidos, sin peso. La que había sido descrita como la mejor línea media de la Copa, deslavada. Apenas chispazos, algunos pelotazos cruzados de Erick Pulgar, el más rendidor.

Se veía venir. Era cosa de tiempo para que los del Rímac abrieran el marcador. Ni siquiera la mayor posesión de pelota de los chilenos disfrazaba la enorme superioridad del rival. Gareca, el técnico de Perú, anticipó bien el juego y cómo dañar a la Roja. Presionar la salida, impedir la conexión defensa-mediocampo. Y atacar a Maripán cuando tuviese la pelota, aprovechando su perfil cambiado y su rústico manejo de la esfera.

Flores puso el 1-0. Y Chile, salvo una tempranera opción perdida por Aránguiz, casi ni se asomaba cerca del arco de Gallese. Todo mal. Pero el asunto se transformó en pesadilla a los 38’, después del loco de Gabriel Arias. El arquero, sin ninguna necesidad, quedó a mediocamino en una salida espantosa y dejó su portería descubierta. Centro de Carrillo, gol de Yotún. Un golpe demasiado duro.

El segundo tiempo mostró a una Selección volcada en busca del empate. Dejando espacios para contraataque del rival, arriesgando. Perú apostó a eso, a ceder el terreno. Aránguiz se encendió, empezó a mover la pelota y a generar juego para el equipo. También probó desde afuera y casi anotó. Charles era la cara apuesta de Alexis Sánchez, el peor de la cancha, la estrella que nunca se metió en el partido, que más que jugar discutió.

Chile igual llegó. Y no solo eso, transformó al portero Gallese en el mejor de la cancha. Evitó el gol de Beausejour, de Vidal, de Vargas y Sánchez. También recibió la ayuda del poste, tras un cabezazo de Turboman. Nada, absolutamente nada jugaba favor de los nacionales. Para peor, Guerrero puso la firma en los descuentos y Vargas, de forma absurda, error un penal por querer picarla como si Chile goleara.

Así se acabó el reinado continental de la Roja. Con dolor, con impotencia. El adversario que parecía más accesible dejó en el camino a Chile. No hay consuelo que valga, solo motivarse con otro choque contra Argentina, el sábado, por ese amargo tercer lugar.

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