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18 enero, 2020

Real Madrid vence a Sevilla sin Ramos, Valverde y Benzema

MARCA.- El centro del campo, la palanca que ha disparado al Madrid 2.0 de Zidane, volvió a ser decisivo para sacar adelante un partido complicadísimo ante un rival de altura. Sin Ramos, Valverde y Benzema de inicio, Casemiro estableció las diferencias con despliegue y dos goles, los que se echan en falta de los delanteros.

El Sevilla se fue de vacio pese a hacer más que otros rivales que puntuaron en el Bernabéu, con De Jong estelar. Ni rastro del punta fallón de otros partidos, incluido el Camp Nou. Marcó un gol espléndido y le anularon otro más que discutible, en una decisión determinante.

Partamos de la base de que el VAR es el mayor adelanto del fútbol desde la llegada de las tarjetas amarillas. Y que su mision es evitar errores clamorosos.

Hace años que los bloqueos son habituales en el fútbol, sobre todo en acciones a balón parado, aunque se puedan interpretar como obstrucción.

El Sevilla se adelantó con un testarazo de De Jong a la escuadra, acción preparada en la pizarra de Lopetegui con ruta de desmarque y bloqueo previo, de Gudelj concretamente. Soto Grado, desde el VAR, avisó a Martínez Munuera de la circunstancia y el colegiado, tras ver la repetición a cámara lenta, decretó falta, bajando el listón casi a la altura del suelo. Con todo lo que se ha dejado de pitar en esta Liga. Manos, plantillazos.

Los sevillistas se indignaron con razón. En el regreso de Lopetegui al coliseo blanco, bastó con templar atrás en la salida blanca y esperar a la media hora para dar un paso adelante. Empieza a ser más difícil acertar una alineación de Zidane que el Euromillón.

Con Lucas y Rodrygo en los costados flanqueando a Jovic, el Madrid no pisó área. Y a pesar de la buena racha que traía el Supercampeón, los viejos problemas siguen intactos. Sin Benzema, aún renqueante, hay poquísimo gol.

El Bernabéu mostró su cariño a Reguilón y Lopetegui al cantar las alineaciones, y el técnico respondió con un plan eficaz. Colocó a Gudelj de pivote, blindó el medio con Banega y Vázquez y soltó a los laterales, desactivando el juego blanco. Ganó el centro del campo y fabricó un partido cerrado, de pocas ocasiones, para decidirlo en el balón parado. Territorio del ausente Ramos. Así que en casi una hora de partido no hubo más oportunidades que los córners del Sevilla, gol anulado incluido.

Zidane ordenó calentar a Vinícius y Benzema nada más empezar el segundo tiempo. Ya se habían escuchado pitos tras un error de Marcelo cuando llegó el gol, casi de improviso. A falta de Valverde, Zidane envio a Casemiro a explorar el pasillo habitual de Fede, el del interior derecho. Por allí entró para definir con clase, picando sobre Vaclik y validando un taconazo extraordinario de Jovic, como el que regaló en Villarreal. Hay jugador.

Ya sabemos que el fútbol es la leche. A De Jong se le ha atizado de lo lindo en Sevilla por su falta de gol. Pues en el Bernabéu dejó sello de artillero bien ganado en el PSV. Con el Madrid en ventaja, aprovechó una acción de Munir por derecha para perfilarse en el área y colocar junto a la base del poste. Pudo anularse por mano previa del hispano-marroqui, según el reglamento, pero tras invalidar el 0-1 era excesivo. Doble error.

Y si poco había durado la alegría local, tampoco tuvo mucho disfrute el visitante. Los goles habían abierto espacios en el centro del campo y quien mejor lo interpretó fue Casemiro. Robó en territorio enemigo, abrió a Lucas en semifallo y siguió la jugada con fe, esperando el centro tocadito. El gallego la puso con música y ‘Case’ cabeceó, eficaz y sin mucha oposición. De esto no tuvo culpa el árbitro, por cierto.

El 2-1 serenó al Madrid, que al fin disfrutó con la pelota. Entró Mendy por Marcelo, recién salido de lesión, aunque también le evitaba tener que torear con En-Nesyri, debutante en el Sevilla. Se le hizo largo el duelo al equipo hispalense, penalizado por la falta de precisión de sus medios. Pero da igual. Pasan los años y el futbolista más desequilibrante del Sevilla es Navas. Fabricó una buena ocasión tras rebasara a Casemiro. Se lo negó Militao, que celebró el corte como un gol. También la tuvo En-Nesyri, tras error de Lucas. Modric le animó. El trabajo de Vázquez también fue clave para atar un triunfo que exige rápida respuesta del Barça de Setién. El Madrid alcanza velocidad de crucero y no cede.

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Eibar derrota al Atlético

Derrota del Atlético ante un gran Eibar y los de Simeone se quedan a ocho puntos del Real Madrid. Alegrón en Ipurua, que en la era del Cholo siempre había visto perder a su equipo contra el cuadro rojiblanco. Los goles los marcaron Burgos y Edu Expósito, ambos tras dos saques de esquina.

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Osasuna empata con Valladolid

Partido sin goles en El Sadar, donde los rojillos siguen con su mala racha acumulando cuatro partidos sin ganar. Lo intentaron por todos los medios ante un Valladolid que también pudo llevarse la victoria y que terminó conformándose con el empate ante un rival directo.

La primera parte fue un claro ejemplo de cómo dos equipos muy igualados en la tabla y con un mismo objetivo al término de la temporada se miden. La posesión estuvo muy repartida, aunque fueron los navarros los que gozaron de las ocasiones más claras. El Chimy Ávila, que se movió con insistencia para ver si sus compañeros lograban conectar con él, se trabajó él solo dos disparos lejanos, fuera del área, que atrapó bien Masip.

Aunque la más clara la tuvo su compañero en la delantera, Adrián, que recibió un gran centro de Nacho Vidal para controlar en el área. Controló la pelota y, pese a estar totalmente solo, tardó una vida en armar el disparo y Masip se le echó encima para salvar a su equipo, lo mismo que hizo Aridane en el otro área, cuando se tiró al suelo para cortar la carrera de un Guardiola que se plantaba solo ante Herrera.

En la segunda parte ambos conjuntos apretaron mucho más. El Valladolid salió como un ciclón con un remate de Unal que salvó Herrera tras magistral estirada. Eran los mejores minutos de los de Sergio, que minutos más tarde estrellaban un balón al larguero obra de Guardiola, que la mandó por encima del portero rojillo. Los de Arrasate se volvieron entonces a encomendar a su ídolo, Chimy Ávila, que logró contagiar a los suyos y los navarros se vinieron arriba hasta el final del encuentro.

 

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