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14 septiembre, 2020

Tres variables con las que juega el COI: cuarentena, público y test rápidos

El Comité Olímpico Internacional tiene la misión de celebrar los Juegos Olímpicos de Tokio el próximo año. Los organizadores de dicho evento llevan consigo tres problemáticas que disminuye la posibilidad de que las olimpiadas se lleven a cabo.

La opción de someter a los participantes en los Juegos de Tokio, incluidos los deportistas, a cuarentena al llegar a Japón y la posibilidad de reducir en mayor o menor grado el aforo de los estadios, así como el desarrollo de los test rápidos de detección del coronavirus o de una potencial vacuna, son los tres ejes sobre los que el COI dibuja los diferentes escenarios para la cita olímpica aplazada al 2021.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el alemán Thomas Bach, hizo especial hincapié en estos aspectos durante la conferencia de prensa que siguió a una reunión de la Comisión Ejecutiva del COI.

De las palabras del primer dirigente deportivo mundial cabe deducir que, de la mano del comité organizador de Tokio 2020, su equipo maneja un amplio abanico de modelos para los Juegos, sin saber ahora, ni quizá en mucho tiempo, con cuál deberá quedarse.

Todo ello dando por supuesto que se celebrarán los Juegos. “Con o sin coronavirus”, como dijo el vicepresidente John Coates; “a cualquier precio”, según apuntó la ministra nipona Seiko Hashimoto; y siempre “en un entorno seguro”, en palabras del propio Bach.
Cuarentena: ¿exentos u obligados?

Japón tiene actualmente la entrada restringida a los viajeros de 159 países. Los residentes japoneses en esas zonas deben someterse a cuarentena de 14 días al regresar a su país.

En los últimos días se han barajado dos opciones para los deportistas y demás participantes en los Juegos Olímpicos: eximirles del periodo de aislamiento, a cambio de cierta restricción de movimientos, u obligarles a cumplir la cuarentena como al resto de ciudadanos.

“Si la cuarentena es necesaria para que los Juegos sean seguros, se pasará la cuarentena”, dijo Bach.

Esta medida implicaría una reprogramación de los traslados, entrenamientos, preparación y alojamiento de los acreditados, con las previsibles consecuencias deportivas, económicas u organizativas para, según el caso, atletas, directivos, voluntarios o periodistas (unos 6,000).

También obligaría a replantear las condiciones de estancia de los deportistas en la Villa Olímpica. En circunstancias normales, se alojan de forma gratuita durante todo el periodo de los Juegos, independientemente del tiempo que estén compitiendo.

Pero si deben llegar dos semanas antes, o quizá dormir en habitaciones individuales en lugar de compartidas, o guardar distancia social en el comedor, los tiempos de estancia podrían acortarse para dar cabida al conjunto. “Todos tendremos que hacer sacrificios”, advirtió Bach.
¿Competiciones con público? ¿Con cuánto?

Pese a que hay miembros del COI que sostienen que “los Juegos se hacen en realidad para la televisión”, uno de los peores escenarios posibles es el que anticipa unas competiciones olímpicas disputadas a puerta cerrada. Las pérdidas económicas por las entradas no vendidas serían millonarias y los Juegos se dejarían por el camino gran parte de su ambiente único.

Pero, a 315 días de la inauguración, parece poco probable que los estadios puedan estar abarrotados de público y cabe imaginar, en el mejor de los casos, una cierta reducción de aforo.

Otra posibilidad es que los espectadores sean solo locales o solo de ciertos países, según las restricciones que estén en vigor llegado el momento.

Uno de los grandes retos en este apartado son las ceremonias de inauguración y clausura, en las que el Estadio Nacional registraría un aforo completo y que sacan a la venta las entradas de más alto precio.
Test y vacunas, la gran esperanza

Thomas Bach se declaró moderadamente optimista respecto al desarrollo de los test rápidos de detección del coronavirus, y también de las vacunas, de acuerdo con los informes que dijo tener de la OMS y de las farmacéuticas.

“Esto tendría un gran impacto sobre la planificación”, afirmó el presidente, con la esperanza de que en los próximos meses se reduzca al mínimo la posibilidad de que los participantes en los Juegos contraigan o contagien el COVID-19.

Los deportes que han comenzado a reprogramar para octubre sus pruebas puntuables o preparatorias para los Juegos, como el judo o la gimnasia, obligan a los deportistas a presentar dos pruebas negativas de coronavirus hechas en el plazo de los últimos cinco días y a llevar mascarilla en todo momento excepto durante la competición y les prohíben utilizar el transporte público o participar en reuniones sociales mientras dure el campeonato, entre otras medidas.

La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, afirmó que los anfitriones “ya están tomando medidas” para garantizar que los Juegos serán seguros para atletas y público. Pero, como afirmó en la víspera Thomas Bach, nadie está ahora mismo “en posición de concretar” qué medidas serán esas.