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22 abril, 2020

Yamilet y la española Popa analizan sus experiencias como gimnastas

SANTO DOMINGO. EFE.  La española Roxana Popa y la dominicana Yamilet Peña coincidieron este martes en que la gimnasia es lo mejor que les ha pasado en sus vidas, a pesar de frustraciones como, en el caso particular de la ibérica, de graves lesiones que la apartaron hasta por cuatro años de los aparatos.

En una conversación en directo que compartieron a través de la cuenta de Instagram de Popa, ambas atletas se “entrevistaron” y respondieron a inquietudes de sus admiradores de México, Estados Unidos, España, Guatemala o República Dominicana.

Juntas han transitado caminos similares. Un día se retiraron, pero pudo más el vértigo de sus carreras y pronto volvieron. Y ahora tienen un pensamiento común: encontrarse en Tokio.

“Siempre he creído en una frase que mi madre me dijo hace mucho tiempo: ‘Después de una caída, siempre hay una gran victoria’”, dijo Peña, quien reveló que a los nueve años había escrito “todo” lo que esperaba cumplir en su vida, porque siempre le han gustado los retos.

La dominicana, de 27 años, dijo también que su momento “más extraordinario” fue cuando compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde finalizó en sexta posición en la modalidad de salto.

“Tengo cuatro grandes momentos que recordar, pero ese es, definitivamente, el más extraordinario”, dijo.

“Jamás había imaginado que sería la primera gimnasta de mi país en competir en unos Juegos Olímpicos. Es que no lo podía creer”, exclamó Yamilet antes de sonreír durante varios segundos.

La de estas dos atletas de alto nivel fue un intercambio ameno con más anécdotas por parte de la caribeña y comentarios de reciedumbre por parte de Popa.

“Estaba en una etapa de crecimiento de mi carrera apenas con 11 años cuando me sobrevino mi primera lesión gorda (en el cartílago del codo derecho), fue una época fatal. El club en el que estaba me abandonó cuando se dio cuenta de que no podía sacar provecho de mi y me dejaron tirada, eso fue súper feo”, explicó Popa, de origen rumano.

Contó que luego de esa etapa se recuperó con “mucha rapidez” y en 2004 debutó en su primer Mundial, en la ciudad china de Nanning, competición que recuerda como “súper graciosa”, aunque estuvo algo asustada porque su compañera de gimnasio, que también formaba parte de la selección española, se rompió el tendón de Aquiles antes de hacer el viaje.

Pero poco tiempo después empezó el calvario de Popa, cuando se rompió el ligamento cruzado y los dos meniscos. Recuerda que fue intervenida quirúrgicamente, le quitaron uno de los meniscos y, aunque las pruebas médicas decían lo contrario, ella continuaba sintiendo molestias.

“A un mes del preolímpico clasificatorio para Río 2016 me rompí el menisco que me quedaba y tuve que volver a pasar por el quirófano. Después de eso, todo iba a peor, las esperanzas eran cada vez mínimas, la rodilla se me salía andando por la calle”, recordó.

“Fue horrible, me creó un trauma impresionante y decidí alejarme del deporte por el bien de mi salud física y psicológica”, añadió emocionada.

Luego de tres años de “odiar a la gimnasia”, cierto día Popa reflexionó y se dijo a sí misma: “¿pero qué estoy haciendo?, yo amo la gimnasia, es todo en mi vida”.

De esta manera se propuso regresar, y lo hizo a lo grande: formó parte del equipo de España que compitió en el Mundial de Stuttgart del año pasado y se clasificó para los Juegos Olímpicos de Tokio, aplazados a 2021 a causa de la pandemia de coronavirus.

“Te mereces y te doy un aplauso literal, después de pasar tres cirugías. Después de toda esa situación volver a recuperar tu confianza es impresionante. Creo que la parte psicológica es la más importante para cualquier atleta”, respondió Yamilet Peña.

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