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9 mayo, 2021

Zverev remonta ante Berrettini y gobierna de nuevo en Madrid

Alexander Zverev demostró este domingo que es el más estable de los jugadores nacidos de 1995 en adelante, que fueron o son considerados como tenistas de la NextGen, cuya primera campaña fue puesta en marcha por la ATP en 2016. El alemán de 24 años y 6º del mundo remontó para ganar su segundo Mutua Madrid Open en la final ante otro joven de esa generación, Matteo Berrettini, que tuvo muchas opciones de llevarse la victoria, pero cayó por 6-7 (8), 6-4 y 6-4.

El partido fue más largo (2h:40) de lo que cabía esperar por la contundencia de ambos. De hecho, el más largo en una final de la historia del torneo a tres sets, dos minutos por encima del Federer-Berdych de 2012. “Gracias al Gobierno de España, también al de Madrid, por hacer esto posible. Lo echamos mucho de menos el año pasado, porque nos hacéis sentir extremadamente bienvenidos y seguros”, dijo el campeón, que felicitó al dueño, el millonario rumano y exjugador Ion Tiriac, que cumplía 82 años.

Zverev acumula ya 15 títulos, cuatro de ellos de Masters 1.000, lo que le convierte en el quinto jugador en activo que más tiene por detrás de Djokovic (36), Nadal (35), Federer (28) y Murray (14). El torneo de Sascha tiene mérito, porque para ganarlo tuvo que eliminar antes a Nishikori, Evans, Nadal y Thiem, y sin perder ni un set.

Los dos últimos, top-10 como Berrettini, una racha que ya había conseguido y aumentada cuando se impuso en las ATP Finals de 2018 tras batir a Cilic, Isner, Federer y Djokovic. Le falta ganar un Grand Slam, aunque rozó la gloria en la final del US Open 2020 ante Thiem. Matteo, que debutaba en el torneo e hizo historia para Italia al ser el primer tenista del país en llegar tan lejos en el evento español, vio cómo se acababa su racha de ocho triunfos consecutivos desde Belgrado, donde levantó el premio.

La Caja Mágica registró su mejor entrada de la semana con unos 4.500 espectadores bajo techo por la intensa lluvia del exterior para ver el cuarto trofeo consecutivo de Masters 1.000 que se negoció entre dos NextGen en ausencia del Big Three, que dominaba con holgura en esta categoría hasta que perdió peso 2020: en París, Medvedev ganó a Zverev; en Miami Hurkacz se impuso a Sinner y en Montecarlo Tsitsipas pudo con Rublev. El tiempo dirá si es un hecho coyuntural o una tendencia que amenaza con establecerse definitivamente.

Para algunos, entre los que se encuentra este cronista, el espectáculo se resiente sin la magia de Federer, Nadal y Djokovic. Es el nuevo tenis, el que quedará en el futuro cuando los astros se retiren si nadie lo remedia, el de saques a 230 km/h y continuos zambombazos a un lado y otro con algunos recursos diferentes, reveses cortados o dejadas, en ocasiones dudosamente ejecutados.

Un juego entrecortado, sin ritmo, con escasa emoción más allá de la incertidumbre del resultado o de los frecuentes desempates. Que levanta exclamaciones de asombro por la potencia, no de admiración.