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22 julio, 2013

Beato Miguel Cruz, la partida de un grande

SANTO DOMINGO. No era el momento de sonrisas. Al contrario, los rostros de las decenas de personas de diferentes estratos sociales se resistían a creer la partida de este mundo de Beato Miguel Cruz.

Miguelo, como se le conocía popularmente, falleció el pasado sábado y fue sepultado este lunes bajo múltiples manifestaciones de dolor y emotivas palabras de reconocimiento a la labor que hiciera en vida en el ámbito deportivo.

Su deceso se produjo el sábado en la tarde en el hospital Cedimat, donde era tratado de complicaciones renales y cardíacas desde hacía algunos meses.

Previo a su última morada en el Cementerio de la avenida Máximo Gómez, los restos de Miguel Beato Cruz fueron trasladados para una breve parada en el club del Barrio Mejoramiento Social (Bameso), lugar donde se formó como deportista y donde fue artífice de múltiples generaciones de deportistas.

“La familia del voleibol pierde un gran jugador, dirigente y entrenador. Miguelo nos enseñó a defender con orgullo estas seis letras: BAMESO”, sostuvo licenciado José Augusto Castro, presidente del Bameso.

Niños de diferentes edades, jóvenes, mayores de edad, entrenadores, dirigentes y atletas, entre otras personas, mostraban su pesar por el fallecimiento del hombre humilde y sencillo que dedicó su vida al deporte y al bien social.

Luego de la ceremonia de reconocimiento de cuerpo presente en el club Bameso, el féretro conteniendo los restos de Miguelo fueron expuestos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y después en el Pabellón de Voleibol del Centro Olímpico.

Alexis García, presidente de la Federación Dominicana de Voleibol, destacó el grado de solidaridad y apoyo que había recibido la familia del voleibol por el fallecimiento de Beato Miguel Cruz.

“Decimos adiós a un ícono del voleibol y en esta casa, que fue y será siempre de Miguelo, el atleta, dirigente, entrenador y formador de varias generaciones de atletas”, dijo García.

En nombre del Deporte de la República Dominicana hizo uso de la palabra Luis Mejía, presidente del Comité Olímpico Dominicano. “Estos son los momentos más difíciles, pero reales. Beato Cruz es uno de los nuestros y parte a la casa del Señor”, manifestó Mejía.

El atleta José Cáceres, capitán del seleccionado superior masculino de voleibol, dijo: “La pasada generación de voleibolistas, la presente y la futura ha perdido su mentor”.

Una gran cantidad de personalidades hicieron guardia de honor durante la estadía en el Pabellón del Voleibol.

Entre las personalidades estuvieron el ministro de Deportes, doctor Jaime David Fernández Mirabal, los viceministros de esa cartera Gerardo Suero Correa, Soterio Ramírez, Marcos Díaz, Enmanuel Trinidad y Aníbal Portorreal.

También miembros del seleccionado superior masculino y femenino de voleibol, dirigentes de clubes, atletas de las ligas menores de voleibol, entre otros.

Llanto, dolor y tristeza

Como atleta y dirigente de alta competición, Beato Miguel Cruz brindó mucha alegría a la República Dominicana. Al momento de su sepelio en el Campo Santo de la Máximo Gómez, esos momentos de gozo fueron sustituidos en esta ocasión por la tristeza y el llanto.

“El deporte de primera competición perdió a un gran propulsor y preparador. Los que les lloramos recordamos los momentos que brindó no solo en el campo del deporte sino también en la vida personal”, sostuvo Osvaldo Rodríguez Suncar en momentos en que resaltaba los dotes de Cruz previo a su sepelio.

Y así finalizó un día triste para el deporte de la República Dominicana.

Así terminó la historia de un hombre que dio mucho al deporte, oficio que tomó como sacerdocio y que llevó consigo hasta el último aliento de su vida.

Algunas conquistas

Durante más de cuarenta años se involucró en el voleibol dominicano como jugador, árbitro, entrenador, técnico, maestro de maestros y se retiró como entrenador de la selección de hembras con las preseas de oro colgadas tras ganar en Cartagena 2006 y Copa Panamericana México 2008. Con los varones ganó plata en Santiago ’86.