Noticia

Comparte

12 octubre, 2020

Blanca Iris Alejo: “Soy una atleta de la época cero”

LISTÍN DIARIO, SANTO DOMINGO.- El correr del tiempo es una de las causas del olvido de hechos y acontecimientos del pasado.

Blanca Iris Alejo fue una de las pioneras del tenis de mesa femenino de la Re­pública Dominicana, muy pocos recuerdan las ha­zañas de esta pequeña de estatura pero con un gran corazón, coraje y entrega en todas y cada una de las competencias que les tocó asistir.

Ganadora de múltiples premios y reconocimien­tos en su momento, hoy casi nadie recuerda esas hazañas.

En su haber acumu­la diez medallas en Jue­gos Centroamericanos y del Caribe (seis de plata y cuatro de bronce), asis­tió a dos Juegos Olímpi­cos y tiene el honor de ser la primera mujer domini­cana que asiste a una com­petencia de tenis de mesa en unos Juegos Olímpi­cos (Seúl 1988). Poste­riormente formó parte de la delegación que asistió a las olimpíadas de Atlan­ta 96.

Es una atleta que aún se mantiene activa. Es una maratonista que logró cla­sificarse para el prestigioso Maratón de Boston junto a otras dos fondistas de la ciudad de Houston, donde reside, pero no pudieron asistir por la pandemia.

Y es que precisamente la pandemia del Covid-19 le ha ayudado a reflexio­nar sobre su carrera de de­portistas y el servicio que aún da a la comunidad de­portiva, sin importar el lu­gar donde se encuentre.

“Soy una deportista de toda la vida”, proclama Blanca Iris, cuando ape­nas siendo una adolescen­te dio a República Domini­cana la primera medalla (bronce) Centroamerica­na y del Caribe en La Ha­bana, Cuba.

Cuatro años después, en los Juegos Centroamerica­nos y del Caribe Santiago 86 entregó otras dos meda­llas, esta vez, de plata. “He dado mi vida por el país, he dejado el pellejo en los es­cenarios para representar bien a la República Domi­nicana”, replica Blanca Iris, quien ha recibido muy po­cos reconocimientos por su dilatada carrera de 24 años representando su tierra na­tal en los escenarios inter­nacionales.

“La historia se olvida muy rápido, nadie sabe quien soy, pero aún así, si­go haciendo todo lo que es­té a mi alcance para ayudar y motivar a otros y decirles que el deporte es el mejor camino”.

Ocasionalmente vie­ne a República Dominica­na, donde monta una espe­cie de campamentos para ofrecer clínicas con niños y adolescentes de diferen­tes edades. “Soy docente de profesión”, indica, para señalar que labora en una escuela primaria con niños en su ciudad de residencia, Houston, Estados Unidos, pero su tiempo libre tiene la rutina de correr y también montar bicicletas.

Su carrera
“Mí carrera fue muy ben­decida”, añade Blanca Iris, quien cita la tutela de los di­rigentes Tony Reyes y César Mejía, desde el inicio de su carrera en 1977.

Todo comenzó en el co­legio María Inmaculada donde los domingo asistía acompañando a su madre a las misas, luego se quedaba a practicar tenis de mesa, convidada por una monja. Cuando inició en el colegio María Inmaculada con ella también jugaban ping pong Silvia Corrie, Yolanda Lo­groño y Yamil Peña.

“Realmente mi pasión era el voleibol pero era muy pequeña de estatura”, cuenta la ganadora de cua­tro medallas, dos de oro y dos de plata, en un torneo master celebrado en el país en 2016.

Justamente un año des­pués de iniciarse en el te­nis de mesa ganó un torneo nacional. Ya en 1999 formó parte del equipo femeni­no que asistió a los Centro­americanos y del Caribe de El Salvador ganando meda­lla de bronce. Sin embargo, recuerda lo siguiente: “Mi momento más emocionan­te fue en Santiago 86. Ver­me tan cerca de ganar oro” en individual femenino, pe­ro memoriza que la emo­ción de asistir a unos Juegos Olímpicos es algo sin igual, “es algo que uno siempre sueña”.

Ir a unos Juegos Olímpi­cos “fue experiencia muy bonita, poder hacer el equi­po y competir con las mejo­res jugadoras del mundo”, expresando la solidaridad que tuvo de jugadoras de la épica como Dolores Peralta, Brígida Pérez y otras.

“Somos de la época ce­ro, porque nadie conoce a uno”, dice la destacada teni­mesista.

“Nosotras dejamos el pe­llejo y empezamos el tenis de mesa femenino, nadie nos conoce en Santo Do­mingo”

“Del tenis de mesa feme­nino se habla muy poco, siempre se ha mantenido un poco marginado”, co­menta Blanca Iris.