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22 octubre, 2011

Castillo fue la sensación del voleibol panamericano

Guadalajara. Deleitó con su entrega, su carisma y su fe. No hubo pelota que diera por perdida ni partido en el que no mostrara una sonrisa metalizada, la expresión más sincera de alguien que ama lo que hace. Se llama Brenda Castillo, es dominicana y es la sensación del voleibol en Guadalajara.

Con sus 19 años y su 1,67 metros de estatura, la jugadora de Santo Domingo se hizo ayer jueves con los premios a la mejor defensora, mejor receptora y mejor líbero del torneo. Pero hay quien dice que ese último título se queda corto.

“Es la mejor líbero del mundo”, dijo a Efe Yeivic Jiménez, estadístico del equipo dominicano. “Nació con unas cualidades únicas.

Nació para jugar al voleibol. Hemos hecho estudios exhaustivos y el conocimiento de la cancha que tiene ella no lo posee nadie”.

La megafonía del pabellón la presentaba cada día como la persona “que se ha ganado los corazones de la afición”.

“¡Castillo! ¡Castillo!”, ha sido el grito de guerra de los espectadores del Complejo Panamericano de voleibol durante todos los duelos que tuvieron a República Dominicana como protagonista, equipo que acabó el torneo en la cuarta posición tras caer frente a Estados Unidos, que revalidó el bronce de Río 2007.

En los partidos de Guadalajara, los espectadores admiraron el impresionante despliegue de facultades de Castillo, infatigable, incapaz de dar por muerto un solo balón mientras que esté en el aire, aunque sea a ras de suelo. “Es un don muy especial que Dios me ha dado”, declaró la jugadora a Efe, mostrando sin reparo el aparato de ortodoncia que porta para corregir su dentadura.

“Me siento muy bien porque sé que ‘él’ me ayuda a dar lo máximo en cada partido”, añadió.

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