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15 septiembre, 2015

Desayuno del Club Mauricio Báez fue dedicado a Ventura

SANTO DOMINGO. El club Mauricio Báez reconoció al merenguero Johnny Ventura como “Mauriciano de Siempre”, en la celebración del Desayuno del 52 aniversario de fundación de la entidad deportiva.
El homenaje a la gloria del merengue, el arte y la cultura fue el colofón actividad que cada año celebra la institución dentro de su semana aniversario.
Ventura recibió una placa de parte de la directiva del club que preside José -Boyón- Domínguez, acompañado por los asesores Leo Corporán y Nelly Manuel Doñé.
Ventura definió el homenaje como un motivo de gratitud plena que recibía con humildad y alta distinción.
Sin embargo, aseguró que distinciones que “como estas desbordan la copa de la vanidad de cualquier persona y yo no soy la excepción”.
El popular merenguero consideró que los responsables de Mauricio Báez se equivocaron de personaje dedicándole el Desayuno, al manifestar que “los que deben ser honrados de manera permanente son ese grupo de hombres y mujeres que hace 52 años comenzaron a desafiar las adversidades del tiempo, aferrados en un sueño que hoy debe ser emulado por los jóvenes de nuestro país.”
Ventura dijo que el club Mauricio Báez es un monumento a la esperanza y la tenacidad, a las luchas por el bien colectivo. Al recibir el homenaje, pidió a los presentes un aplauso caluroso a los ideólogos y forjadores de la organización deportiva situada en el corazón de Villa Juana.
“Si la juventud de nuestro país tomara la bandera mauriciana, hurgara su historia y la enarbolara para emprender proyectos a favor de los pueblos, de seguro que otro fuera el sendero de esta nación,” indicó.
Ventura fue reconocido por sus aportes al Mauricio Báez desde su profesión de cantante, labor que dijo realizaba de manera honorífica porque consideraba que era su deber ayudar a una entidad que luchaba para formar valores y desarrollar una comunidad.
“Además de un deber, era obligatorio y forzosamente ponerse al lado de una organización que luchaba por el bien común,” afirmó Ventura, quien tocaba de forma gratuita para que el club pudiera conseguir recursos para cumplir con las obligaciones de dar el pan de la enseñanza del deporte, la educación, el arte y la cultura a los pobladores de Villa Juana y sectores aledaños.
La motivación sobre la dedicatoria de la actividad al ‘Caballo Mayor’ estuvo a cargo de Leo Corporán, mientras que Nelly Manuel Doñé leyó el contenido de la placa.
Corporán lo definió un ejemplo de Villa Juana y colaborador desinteresado de la entidad.
“Esta leyenda de la música y del arte ha sido un firme colaborador en la consecución de las metas del club Mauricio Báez,” destacó por su lado el profesor Nelly Doñé, presidente de la Fundación Mauricio Báez.
Mientras que Boyón Domínguez, quien se estrena en el aniversario del club como presidente del Mauricio Báez, aseguró que “me siento muy contento de que este 52 aniversario ha sido dedicado a un hombre, a quien desde chiquito oía con su contagioso canto y baile, al querido merenguero Juan de Dios Ventura Soriano “Johnny Ventura” por su trayectoria artística y sus aportes a la cultura y el arte, y en especial a nuestra institución a lo largo de estos 52 años”.
La mesa principal estuvo integrada por José Ramón Peralta, ministro Administrativo de la Presidencia; Francisco Domínguez Brito, procurador general de la República; Fernando Fernández, director general de Aduanas; Enrique Ramírez, administrador del Banco de Reservas; empresario José Luis Corripio Estrada (Pepín); y Luisín Mejía, presidente del Comité Olímpico Dominicano.
De igual modo, Leo Corporán y Nelly Manuel Doñé, asesor del club y presidente de la Fundación Mauricio Báez, respectivamente; el senador José Rafael Vargas; Johnny Ventura, Boyón Domínguez; el vicealmirante Edmundo Féliz Pimentel, comandante general de la Armada de República Dominicana, y el mayor general Nelson Peguero Paredes, jefe de la Policía Nacional.
El acto inició con la entonación del Himno Nacional y luego fueron presentadas personalidades que presidieron la mesa principal. Acto seguido, el padre Francisco Batista, superior Salesiano de Las Antillas, hizo la invocación a Dios.

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