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17 marzo, 2019

Errol Spence Jr. retiene título Welter de la FIB

ARLINGTON — La distancia, el tamaño y el peso, sobre todo el boxeo, fueron las cualidades de Errol Spence Jr que fueron imposibles de superar para Mikey Garcia.

Spence Jr. defendió con éxito su corona Welter de la Federación Internacional de Boxe al derrotar a Garcia por decisión unánime en combate que dominó de principio a fin.

Garcia jamás tuvo las herramientas ni mucho menos el físico para encontrar la manera de cortar la distancia de Spence, quien estuvo en su tamaño y peso naturales.

Fue la primera pelea de García (39-1) en 147 libras, es decir, 12 más que su anterior compromiso. El experimento fracasó y el méxicoestadounidense perdió el invicto en su carrera profesional.

Spence (25-0, 21 KOs), en cambio, le dio una golpiza a Garcia y demostró que es un boxeador completo, con ataque, defensa, repertorio, juego de pies, es decir, todas las herramientas, y que puede estar considerado entre los mejores del planeta.

El estadounidense dominó de punta a punta y conectó más de 250 golpes que Garcia, de acuerdo a estadísticas de Compubox. Spence terminó por echarse a la bolsa a la mayoría de los 47,525 aficionados que pagaron boleto y que en un principio estaban del lado del retador.

Spence ganó en las tarjetas de los jueces 121-107 y 120-108 de manera merecida.

“Quiero pelear contra Manny Pacquiao“, dijo Spence con el legendario boxeador filipino presente en el estadio. “Será un honor pelear contra él”.

Garcia nunca fue para atrás ni rehuyó el combate, a pesar de que, desde temprano, se dio cuenta de que la diferencia de tamaño y distancia complicaban su ataque y molestaban su defensa.

La pelea comenzó con un primer round de estudio en el que la diferencia de alcance de Spence sobre Garcia se notó con algunos golpes al rostro, aunque sin trascendencia. Para el segundo asalto, el retador hizo sentir por vez primera su derecha arriba y abajo con potencia.

El combate era de ir y venir, con golpes y ataques de ambos. Parecían entrar más los de Spence, aunque, con mejor colocación y potencia los de Garcia.

Parecía en los primeros cuatro asaltos que el principal aliado de Spence era la distancia. Le costaba mucho a García ponerse en la distancia para golpear, ya que el rival tiraba el golpe y se retiraba.

Garcia se dio cuenta en el quinto asalto que debía ir con más agresividad a encontrar su distancia y en principio conectó, pero, después Spence encontró de nuevo el espacio y fue al frente.

Spence comenzó a poner su ritmo de manera clara, incluso en la precisión de sus golpes, en especial de la mano izquierda, mientras el méxicoestadounidense esperaba por el error que tardaba en llegar.

Al llegar a la mitad de la pelea, el conteo extra oficial de golpes era de 132 contra 40 a favor del campeón. Parecía entonces que Spence había ganado al menos cinco de los primeros seis asaltos.

Por un momento en el octavo episodio, pareció que una derecha de Spence doblaba las piernas de Garcia, quien siguió con la impotente misión de atinar golpes efectivos, los cuales lucían cada vez más complicados por la distancia y juego de pies del oponente.

Ya para los últimos tres asaltos, parecía más factible que Garcia terminara en la lona a que pudiera, siquiera, lastimar a Spence, quien tiraba muy buenos cañonazos al hígado. El retador ya ni podía lanzar golpes.

“Fue una motivación pelear frente a mi público“, dijo Spence. “Quería agradarlos. Me preparé como nunca en mi campo de entrenamiento y demostré que soy el mejor del mundo”.