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26 diciembre, 2020

Joel González, un referente en taekwondo

TOKYO 2020.- Joel González, doble medallista Olímpico en taekwondo, tiene casi descartado estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. “Si no ocurre nada excepcional, lamentablemente no podré estar”, dijo en una entrevista para el Olympic Channel.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 serían, sin embargo, el culmen perfecto de una carrera sobresaliente, en la que González logró la medalla de oro en los Juegos de Londres 2012 y la de bronce en Río 2016.

Esto le ha impulsado a convertirse en uno de los referentes del taekwondo mundial. De él y de su deporte se pueden aprender muchas lecciones, pero González ha destacado una principalmente: el respeto.

“Hay valores que están implícitos en cualquier deporte, como la constancia, el esfuerzo, pero yo creo que hay uno que se ve muy aumentado en el taekwondo, y es el respeto. El respeto hacia el entrenador, hacia el rival contrario. Nosotros antes de competir y cuando acabamos un combate, siempre nos saludamos. Independientemente de todo lo que suceda. Y yo creo que eso es fundamental, sobre todo para los más jóvenes, porque les enseñas el respeto”, expresa.

La amistad tras el combate
Todo esto sin olvidar, por supuesto, que el taekwondo es un deporte de contacto en el que, sin embargo, la fuerza no es lo más importante.

“(El taekwondo) es una partida de estrategia, en la cual puedes ir ganando todo el rato y, por una mala decisión en cierto momento, puedes caer en la derrota. Nosotros al final somos estrategas, utilizamos las piernas y los puños, pero sobre todo las piernas, y consiste en ver al final quién puede mejorar, quién puede llevar mejores técnicas a cabo, quién es más rápido, quién es más fuerte, más inteligente a la hora de hacer un uno contra uno. No es tanto dejar KO al rival, ni humillarle. El taekwondo no busca para nada eso, sino que lo que busca es demostrar únicamente que, en cuanto al arte del combate, uno es mejor que el otro”, destaca Joel González.

El deporte es una actividad de unión

Sin embargo, todo lo que pasa en un combate inmediatamente después del final se hace a un lado.

“Siempre he tenido muy claro que el deporte es una actividad de unión. Dentro del campeonato nos pegamos a palos, pero cuando se acaba, se acaba y somos amigos. No exteriorizamos lo que pasa dentro de un combate: somos capaces de dejarlo a un lado. Una vez que se acaba todo, la amistad es lo que premia. Yo del taekwondo me he llevado amistades que aún conservo, y muchas de ellas son las mejores que he tenido y que sigo teniendo”, reflexiona González, que, aunque no esté en Tokio 2020, ha dejado un legado a seguir en el taekwondo español e internacional.