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13 febrero, 2019

Leyenda del Atlético de Madrid confiesa haber abusado de un niño

Yahoo. Ángel Manuel Briñas, fundador de la escuela del Atlético de Madrid, ha admitido haber abusado de un menor de edad cuando era fraile marianista en el Colegio Marianista Hermanos Amorós, situado en el barrio madrileño de Carabanchel, según informaciones del diario El País.

Una víctima, alumno por aquel entonces, lo acusa de haberle agredido sexualmente en dicho centro educativo durante casi tres años, entre 1973 y 1975. En esos tiempos, Briñas era el responsable deportivo y de scouts del colegio, un centro históricamente ligado al club rojiblanco, por lo que una gran cantidad de jóvenes de la cantera del equipo estudiaban allí.

El propio Briñas, lejos de escurrir el bulto, reconoce los hechos, aunque matiza en cuanto a las ocasiones en las que se dieron y se exculpa de algún modo argumentando la difícil situación personal por la que atravesaba: “Fueron cosas que sucedieron entonces, un poco raras… Francamente, nunca me lo expliqué”. Y añade: “Fue un accidente, recién muerta la mujer con la que me iba a casar y nada más. Solo fue una vez o dos. Gracias que enseguida corté”.

Hoy en día, Briñas sigue ligado a la orden religiosa y vive en una de sus residencias, aunque el Colegio Amorós ha publicado un comunicado afirmando su “estupor y consternación” ante lo sucedido.

La denuncia que le ha llegado al medio de comunicación antes mencionado figura a nombre de Miguel M.H. y su versión de los hechos contrasta bastante con la de Briñas: “me tocaba en la oscuridad de la tienda de campaña, abriéndose camino entre otros compañeros y el saco de dormir. Aunque estuviésemos varios, siempre iba a por mí. La primera vez me quedé paralizado, incrédulo, sin entender lo que pasaba. Luego mi afán era buscar la posición más alejada para dormir”.

Los abusos, atendiendo a la confesión de la víctima, se basaron en caricias en zonas íntimas, masturbaciones y, señala, que “solo una vez” que él recordase, “una felación”. Pero aclara que siempre era su cuerpo la obsesión del fraile: “Nunca intentó besarme ni abrazarme… Parecía que su fuente de placer estaba en mi cuerpo, no en el suyo”.

Además, Miguel M.H. saca a la luz que otros compañeros eran conocedores de dichos abusos: “Lo hablé con uno pasados más de 30 años y me lo confesó. Pero entonces nunca dijimos nada. No estábamos entrenados para hablar de estas cosas”. Deja en el aire si otros docentes estaban al tanto.

La duración de los abusos según Miguel está lejos del “solo fue una vez o dos” que dice Briñas: “Los abusos se prolongaron durante tres años. Nunca se lo comenté a mis padres, muy temerosos de Dios”. Y empezaron a reducirse cuando decidió plantarle cara. Una vez, “en una casa de ejercicios espirituales que los marianistas tenían en el pantano de Buendía le di a oscuras un manotazo y reculó en silencio”. También recuerda otra vez en las lagunas de Ruidera: “Me quedé dormido y aprovechó para dejar a los demás en la orilla y alejarse conmigo en el asiento trasero. Me desperté y al darme cuenta de lo que ocurría le dije que diera la vuelta. Fue una orden tajante y a la vez suplicante, pero surtió efecto”.

– Miguel llamó a Briñas hace un año para pedirle explicaciones –

Sostiene que lo hizo “para tratar de entender qué le llevó a hacerlo” y, el marianista, intento explicarse: “me metí a fraile porque había muerto mi novia, con la que me iba a casar, y esto me llevó a hacer una locura”. Lo que piensa Miguel al respecto es: “él lo vincula todo como si hubiera pasado en muy poco tiempo: la muerte de su novia, hacerse marianista y los abusos. Pero la verdad es que ya llevaba varios años de fraile cuando empezó a abusar de mí y pasaron otros tres hasta que no dejó de agredirme”.

Miguel ofreció el perdón a Briñas porque para él “es importante perdonar”. El exresponsable de la cantera del Atlético de Madrid aseguró: “Ha sido una espina que siempre he llevado clavada en el alma. Me quedé bastante más tranquilo”. Y al ser preguntado por qué no se disculpó mucho antes, respondió: “Lo hice entonces, en el mismo momento que sucedió. Le pedí perdón y le dije que nunca se fiase de los adultos”, algo que Miguel M.H. desmintió.

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