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28 septiembre, 2018

Prospecto Marco Luciano decidido a hacerse un nombre en los Gigantes en Grandes Ligas

PHOENIX  (MLB)– Imagínate si la diferencia entre cumplir con el sueño de toda una vida al ser firmado por un equipo de Grandes Ligas e irte a casa a esperar otra vez fuese un simple segundo en el cronómetro durante una carrera de 60 yardas.

Un tiempo de 6.9 segundos en las 60 yardas es considerado promedio entre los jugadores de Grandes Ligas, y es una marca impresionante para un prospecto internacional adolescente. Cualquier tiempo mejor de ese número es considerado por encima del promedio. Más le vale a una promesa ser un receptor o ser capaz de batear muy bien y con mucho poder si está más cerca de los ocho segundos que de los siete.

Marco Luciano, de 17 años y considerado en su momento como el tercero mejor entre los 30 mejores prospectos internacionales de MLB.com y ahora ubicado como la promesa número cinco de los Gigantes, ha estado corriendo las 60 yardas en 6.7 segundos por dos años. Y ésa no es ni siquiera su mejor herramienta. Su poder y su brazo podrían serlo. La combinación de esas tres habilidades lo convirtió en uno de los prospectos más codiciados en el mercado este año y en la razón por la cual los Gigantes lo firmaron por US$2.6 millones el pasado 2 de julio.

Aunque el adolescente de la República Dominicana es un talento raro, su historia de perseverancia es común entre los prospectos internacionales que buscan llegar a las Grandes Ligas. Como miles de otros, Luciano fue alguna vez juzgado por su capacidad para batear, batear para poder, lanzar, correr y fildear a los 15 años. Ahora, llegó la hora de cumplir esos sueños.

“Siento que mi mejor herramienta es que trabajo duro”, dijo Luciano, quien actualmente está entrenando en el complejo primaveral del equipo de San Francisco en Scottsdale, Arizona. “Vengo de un sitio humilde y llegué aquí con el apoyo de mi familia. No siempre están aquí conmigo, pero estamos en contacto todo el tiempo. Ellos son todo para mí”.

Luciano fue descubierto por el entrenador Edwin “Ray” Castillo en la región del Cibao, al norte de la isla, durante una prueba cuando tenía 12 años. El infielder, quien ahora mide 6’2 y pesa 180 libras, ya era alto y fuerte en aquellos días. Sus destrezas eran avanzadas para su edad y estaba creciendo tan rápido que Castillo se preguntaba si Luciano terminaría siendo un jardinero con poder.

“Antes de que yo firmara, la vida era dura, pero me gustaba trabajar y éste era mi sueño”, contó Luciano. “Me levantaba temprano y estaba todos los días en el estadio hasta la 1. Dormía siesta hasta las 4:30 y me iba para el gimnasio. A las 8 ya estaba comido y bañado. Después me acostaba y a empezar otra vez al otro día. Descansábamos los sábados y los domingos, pero a veces sólo los domingos”.

El departamento internacional de cazatalentos de los Gigantes descubrió a Luciano en algún momento entre sus cumpleaños 14 y 15 y desde entonces el joven se convirtió en un objetivo primordial. El club quedó rápidamente impresionado con su cuerpo y habilidad atlética, y les encantó su personalidad. Fue un amor a primera vista.

“Te das cuenta de que tiene 17 años, pero cuando ves su cuerpo y su cara, la forma en la que se mueve, su forma de moverse en el terreno, puedes darte cuenta de que es un talento especial, por decir lo menos”, dijo David Bell, director de desarrollo de jugadores de los Gigantes. “Obviamente hay un montón de cosas por desarrollar entre ahora y las Grandes Ligas, pero este muchacho ha tenido un tremendo arranque. Te das cuenta de que disfruta jugar y nuestro trabajo es asegurarnos de que nunca pierda eso”.

Los prospectos internacionales como Luciano que firmaron durante el período que inició el 2 de julio no son elegibles para jugar en la Liga de Verano de la República Dominicana sino hasta el 2019. Entonces, los jóvenes practican en las academias de la isla y juegan contra otros jugadores recién firmados de otros equipos. Pero los equipos también mandan a algunas de esas promesas a sus complejos de Entrenamientos Primaverales en Arizona y Florida para que vayan adaptándose a la vida del jugador profesional en los Estados Unidos.

“Nos importa la persona”, aseguró Bell. “En el lado internacional, tenemos a grandes educadores ayudándolos en el salón de clases y ayudándolos a aprender a hablar inglés. También los ayudamos con su nutrición y preparación. Son muchos elementos. Lo que nos gusta pensar que somos capaces de hacer -y creo que lo logramos- que todo vaya creciendo de la mano”.

Luciano, quien fue operado de una hernia el mes pasado, espera quedarse en Arizona hasta mediados de octubre. Ha regresado al gimnasio, pero todavía no está realizando actividades de béisbol.

“La gente dice que la vida es más fácil porque ya no tienes la presión de firmar, pero sé que tengo que seguir trabajando y estoy listo para eso”, dijo Luciano. “Estoy preparando mi cuerpo y mi mente para llegar fuerte el año que viene. Creo que tengo un gran futuro por delante y por eso trabajo tan duro”.

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