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22 noviembre, 2019

Sugeiry Monsac una leyenda dominicana activa en las canchas

FIBA.com, EDMONTON (Canadá). – Son pocos los atletas que pueden decir que han retornado de lesiones serias en ambas extremidades. Pero ¿qué pasa cuando esas lesiones son dos del ligamento cruzado anterior de las rodillas mientras estás en la Universidad, en años seguidos? Al menos la jugadora dominicana Sugeiry Monsac es un ejemplo viviente de ello, más de una década luego de tales percances, sigue activa y dando candela en todas las duelas que pisa representando a su país.

Con 38 primaveras en su calendario, Monsac es indiscutiblemente la figura más experimentada en la Selección Nacional de Baloncesto de la República Dominicana. Su trayectoría inició en 2003 cuando fue convocada por primera vez para representar a Quisqueya y que continúa hoy día.

“Ha sido una trayectoria bien larga, bien difícil”, dijo Monsac vía telefónica desde Canadá. “He tenido que superar muchas lesiones, operaciones y todo eso, pero con la ayuda del cuerpo técnico y de la federación, he podido salir adelante”, destacó la nativa del barrio Villa María.

“Estoy bien físicamente, siempre con un poco de carga, pero eso es parte del deporte, del atleta. Yo nunca dejo de entrenar yo sé que tengo muchas lesiones y vivo de mi cuerpo, así que me mantengo el año entero preparándome, fortaleciéndome y trabajando con mis doctores para estar siempre activa cada vez que me necesitan”, añadió.

Y así ha sido, siempre dándole el sí a la selección, aún hasta cuando se le pide participar en un torneo 3×3, que a decir verdad se amolda perfectamente a su estilo de juego físico y agresivo cerca del poste. Monsac fue parte del equipo de esta modalidad en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú que produjo la medalla de bronce.

Con mucho millaje internacional en las costillas y con la incorporación de otras jugadoras jóvenes a la plantilla, la veterana pívot reconoce que su función, ahora, además de aportar en todas las áreas del juego, es también ofrecer soporte a la estructura dominicana que se levanta y cuya edad promedio es 27 años.

“Mi rol principal es apoyar al equipo”, dijo Monsac. “Que se apoyen en mi experiencia, brindar mi esfuerzo, mi defensa que es mi fortaleza, y encestar los canastos que tengo que encestar, asistir a mi equipo en el momento que tenga que hacerlo y [también] soy la mujer más fuerte en este equipo”.

Por eso no cabe duda de que la número 15 de la selección dejará una marca en el deporte dominicano. Ha hecho de todo y todo lo ha hecho bien. Es un referente no tan solo para futuros jugadores de básquetbol, sino para cualquier atleta que busca una historia de perseverancia en donde refugiarse para continuar. La miembro del salón de la Fama de la Universidad Robert Morris en Pensilvania está clara en cómo quiere ser recordada una vez llegue el momento de abandonar la cancha.

“El legado que yo quiero dejar es defender siempre con orgullo la bandera”, afirmó Monsac. “Que nunca le temamos a ningún oponente, que nadie es mejor que nosotras y a pesar de que estemos abajo, siempre luchando hasta el final y nunca rendirse. Porque rendirse es de cobardes y en dominicana no hay cobardes”.

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