PUNTA CANA.- Temas como la disciplina, sacrificio, respaldo familiar, matizaron los discursos de los nuevos exaltados al Salón de la Fama del Béisbol Latino.
La clase 2025 dio paso a la eternidad de la pelota latina a Adrián González, Miguel Tejada, Bartolo Colón, Julio César Franco y Francisco Rodríguez, este último no asistió a la ceremonia a raíz del fallecimiento de su hijo.
Los discursos de los exaltados, más que de agradecimiento, fueron dirigidos a las nuevas generaciones para que mantengan su humildad y recuerden sus orígenes.
El Titán
El ex inicialista mexicano Adrián González dedicó unos minutos para recordar sus inicios en la ciudad fronteriza de Tijuana y de cómo la disciplina fue su gran aliado durante 15 años de carrera en Las Mayores.
“El talento abre puertas, pero el carácter es lo que te mantiene dentro”, manifestó González, quien resaltó que los valores aprendidos desde niño le han servido de soporte para su vida.
“La disciplina y el respeto que aprendí de niño fueron la base de mi carrera”, expresó González, quien vistió los uniformes de los Rangers, Padres, Red Sox, Dodgers y Mets.
La Guagua
Consagrado en República Dominicana como “el pelotero de la patria” por su siempre disposición de jugar representando el país, Miguel Tejada resaltó la importancia de su familia en la vida, sobre todo para aquellos momentos que fueron de dificultad.
“Dios, mis padres y quienes creyeron en mí, fueron el motor para levantarme cada vez que caí y seguir luchando por mis objetivos”, señaló Tejada, quien jugó en Las Mayores por 16 temporadas.
El Emperador
Julio César Franco, uno de los más virtuosos bateadores que ha salido de Quisqueya, consideró que los sueños se construyen con sacrificios.
“El camino a Grandes Ligas no es fácil ni barato. Se construye con trabajo, calor, cansancio y una fe inquebrantable”, dijo Franco, al referirse que nada en la vida nada es cuestión de suerte.
El Big Sexy
Para Bartolo Colón, el haber regresado a Grandes Ligas lo marcó para el resto de su vida, demostrando resiliencia y gallardía.
“Gracias a Dios, a mis padres, mi esposa y a quienes me ayudaron a volver al terreno. Los Yankees me dieron otra oportunidad para demostrar que aún podía competir”, precisó el derecho que lanzó en la Gran Carpa por espacio de 21 campañas.
La ceremonia reafirmó el impacto del pelotero latino en el béisbol mundial y el poder de las historias de superación que nacen en escenarios humildes y terminan en la inmortalidad deportiva.