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30 mayo, 2019

Campeona española no podrá competir en Liga Diamante porque no le dejaron facturar sus pértigas

YAHOO. Decía José Luis Torrente, el personaje interpretado por Santiago Segura que se convirtió en uno de los referentes del cine español en las últimas décadas, que “la pistola de uno no la puede tocar cualquiera”. Algo similar le ocurre a los saltadores de pértiga con su herramienta de trabajo. Dado que el reglamento no especifica ninguna limitación con respecto a diámetro y longitud de la herramienta o material del que esté confeccionada, cada atleta de élite se hace fabricar las suyas a medida en función de sus propios gustos y cualidades.

Esto quiere decir que, siempre que les toca competir lejos de su hogar, tienen que llevárselas. Pero transportar palos de varios metros de longitud no es tan sencillo como apretar un poco más la ropa para que quepa en las dimensiones ridículas del equipaje de mano que imponen algunas compañías. Como bien sabe la pertiguista española Maialen Axpe, vigente campeona nacional de la disciplina, las cosas pueden llegar a complicarse mucho.

Tanto, que Axpe se va a quedar con las ganas de participar en la reunión de la Liga de Diamante que se celebra hoy jueves en Estocolmo, la capital de Suecia. Ella podía volar sin mayor problema desde Bilbao, pero como el avión de Vueling que cubre esa línea es pequeño, acordó con su entrenador, Francis Hernández, que él bajaría en coche a Madrid con las herramientas para viajar desde allí en una aeronave Iberia de mayores dimensiones. Las pértigas que Hernández pretendía transportar miden 4,40 metros y el paquete pesa en total unos 18 kilos, ya que lleva varias (para entrenamientos y competición) y deben ir bien protegidas para evitar daños.

Sin embargo, una vez llegado a Barajas, Hernández se encontró con la negativa de Iberia a aceptar tan peculiar equipaje. Axpe y su preparador aseguran que habían tramitado todos los permisos, que estaban dispuestos a pagar el sobrecoste necesario para transportar objetos voluminosos y que incluso Hernández llegó a barajas seis horas antes del vuelo para tener tiempo de tramitar cualquier incidencia. Pero aun así, la compañía no permitió que las pértigas accedieran al avión.

El problema es que no existe ningún procedimiento especial para deportistas de élite; es frecuente que pertiguistas y lanzadores de jabalina, o a veces incluso surferos, sufran problemas similares y a menudo se vean obligados a litigar con el personal de las aerolíneas en el propio aeropuerto. El éxito depende de la buena voluntad que tenga quien esté en el mostrador. En este caso, Iberia dice que sí que se puede tramitar el transporte de un bulto tan grande, pero que hay que hacerlo con días de antelación, ya que en el caso de vuelos internacionales se requiere documentación para las aduanas, y además no se puede hacer en los puntos habituales, sino en la terminal de carga, que en el caso de Barajas se encuentra a once kilómetros de distancia.

Maialen se llegó a plantear viajar igualmente y competir con pértigas prestadas (algo que el reglamento permite). Pero no tenía la garantía de que alguien se las fuera a dejar ni de que se pudiera adaptar bien a ellas, así que no quiso arriesgarse a ver disminuir su rendimiento en una prueba tan importante como la Liga de Diamante, y más en la que iba a ser su primera participación. “Es como la Champions del atletismo”, dice la competidora en declaraciones al diario El Comercio.

La saltadora, su entrenador y su representante Alberto Suárez cifran en más de 1000 euros el dinero perdido por la participación fallida. “No podemos presentar ninguna reclamación formal porque no existe legislación que obligue a las compañías a facturar las pértigas. La Liga de Diamante paga los gastos de viaje, pero en este caso hemos tenido que comprar los billetes dos veces al ver que Vueling no nos dejaba facturar las pértigas”, protesta Suárez.

Esta es, fundamentalmente, la petición de Axpe y de otros pertiguistas que han vivido situaciones parecidas: que se regule adecuadamente. “Yo veo cómo atletas de Estados Unidos o del resto de Europa salen a competir casi cada fin de semana y no tienen ningún problema. Aquí la situación se repite. Hay que hacer algo porque nos jugamos mucho en cada competición”, protesta la saltadora. No obstante, según recoge El Comercio, la Federación de momento no tiene previsto tomar cartas en el asunto porque se trata de competiciones individuales.

 

 

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