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31 diciembre, 2020

Cómo el estilo de Cuba en boxeo conquistó los Juegos Olímpicos

El boxeo ha sido tradicionalmente un gran pasatiempo en Cuba desde hace más de un siglo. Ganó popularidad en los años 30 y tardó unas dos décadas en que los boxeadores cubanos comenzaran a convertirse en campeones del mundo en el extranjero, en el boxeo profesional. Los pioneros Eligio Sardiñas Montalvo o Gerardo González conquistaron combates por el título mundial y abrieron las puertas para la generación siguiente.

Pero además, la excelencia del boxeo cubano llegó al campo del boxeo amateur, en el que estaba incluido el evento de los Juegos Olímpicos. Después de la revolución cubana en 1959, se introdujeron en el país caribeño programas de entrenamiento de este deporte, lo que fomentó su desarrollo.

Cuba cimentó su estatus Olímpico en México 1968, cuando Regüeiferos y Rolando Garbey ganaron las primeras medallas Olímpicas en boxeo. Pero estos pioneros solo consiguieron platas, no el preciado oro.

Sin embargo, su victoria inspiró a Teófilo Stevenson, un púgil cubano de 16 años que en ese momento estaba entrenando duro para los siguientes Juegos, que tuvieron lugar en Múnich, Alemania.

Las mayores victorias
Cuba aterrizó en Europa para disputar los Juegos de Múnich 1972 con un fuerte equipo, liderado por Alcides Sagarra Carón, que entrenaba a la selección nacional. Juntos harían historia.

El primer triunfo vino de manos del peso gallo Orlando Martínez, que se convirtió en el primer cubano campeón Olímpico de boxeo.

Horas después, Teófilo Stevenson, que había ganado en el evento Olímpico cada combate por KO (nocaut) estaba a punto de pelear en la final de pesos pesados pero, en un giro de los acontecimientos, su rival rumano tuvo que renuncar a pelear. Así que Stevenson ganó su primer oro Olímpico sin pelear. Sería el primer oro de una ristra de tres consecutivos (Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980).

En los mismos Juegos, la selección cubana logró otro oro, una plata y un bronce.

En Montreal 1976, el equipo de Cuba consiguió otras tres medallas de oro, además de tres platas y dos bronces.

Sin embargo, los Juegos de Moscú 1980 fueron el apogeo del boxeo cubano. Con los Estados Unidos -que eran su gran rival- fuera de los Juegos por el boicot, Cuba se alzó con seis oros, dos platas y dos bronces.

Los luchadores del pueblo | Five Rings Films
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Más allá de la impresionante cantidad de títulos lograda por los boxeadores cubanos desde 1972 hasta 1980, su estilo en el ring marcó a los Juegos Olímpicos para siempre. Generalmente ha sido comparado un la danza, ya que su mayor baza no era tanto la fuerza, sino la precisión, la táctica y los movimientos.

Aunque Stevenson era reconocido por su derecha de hierro, que le llevaba a ganar en muchas ocasiones por nocauts, también exhibía en el ring un movimiento característico, que consistía en golpear a su oponente cuando éste bajara la guardia intentando golpearle a él.

Este estilo le llegó posiblemente gracias a Alcides Sagarra Carón, quien es considerado como el padre del boxeo cubano.

“Era el padre del boxeo cubano. El hombre que nos hizo campeones Olímpicos”, dijo Armando Martínez, campeón Olímpico en Moscú 1980, en el documental del Olympic Channel llamado Los luchadores del pueblo: Teófilo Stevenson y la leyenda del boxeo cubano.

Sagarra quería que todos sus púgiles tuvieran el suficiente ritmo como para moverse bien y reaccionar rápido en el ring. Era tan exigente que las victorias por nocaut no eran suficiente para él.

“Fue un gran maestro”, dijo el doble campeón Olímpico (1992, 1996) Ariel Hernández Azcuy. “Era muy duro, pero esto explica los resultados que obtuvimos en esta generación de boxeadores. No estaba satisfecho cuando llevabas a tu oponente al KO. Si ganábamos por KO en los primeros 35 segundos del primer asalto, te decía: ‘No has terminado. Ve al gimnasio a entrenar seis minutos más'”.

¿Qué pasó después?
Después de Moscú 1980, Cuba boicoteó los siguientes dos Juegos Olímpicos, a los que no acudió. Pero su tradición en el boxeo no acabó. En su regreso a los Juegos para Barcelona 1992, el país ganó siete medallas de oro y dos platas. Además, allí se comprobó quién sería el sucesor de Stevenson: Félix Savón. Él también logró tres oros Olímpicos consecutivos (Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000), y fue entrenado por Alcides Sagarra Carón.

En Atlanta 1996, Cuba se hizo de cuatro medallas de oro y tres de plata.

Este ritmo se mantuvo hasta Pekín 2008, donde Cuba no logró ninguna medalla de oro y fue la primera vez que Cuba regresó a su nación con las manos vacías desde Múnich 1972.

Aunque muchos boxeadores cubanos compitan ahora en el boxeo profesioanl mundial, en el extranjero, el estilo local de su boxeo continúa vivo.

“Mi modelo a seguir son los púgiles de Cuba, que sabemos que son cubanos”, dijo el campeón Olímpico en Río 2016, Julio César de la Cruz. “Guillermo Rigondeaux, Odlanier Solís… Boxeadores que personifican la filosofía del padre del boxeo cubano, el Maestro Alcides Sagarra Carón. El arte de golpear y esquivar. El estilo cubano en el boxeo”.