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1 junio, 2020

Futuro de estadios promete alta tecnología y poca capacidad

AP, KANSAS CITY. — La pandemia de coronavirus que paralizó al deporte durante meses tiene a todos preguntándose cuándo los espectadores podrán volver a los estadios. Será algo distinto.

Todo plantea una interrogante: ¿Podrá el aficionado disfrutar la experiencia otra vez?

Cada paso del aficionado será vigilado por cámaras y lasers. No se podrá encontrar a nadie para dar una palmada tras un touchdown. La idea de pagar con efectivo al vendedor de cerveza entre los innings de un juego de béisbol será un recuerdo. Los controles de temperatura y revisiones médicas serán obligatorios. Los boletos virtuales serán habituales.

“Supongo que tendremos un cúmulo de cosas que desaparecerán, cosas que todos daban por sentado como parte de la experiencia de un juego en persona”, explicó Nate Appleman, el director de la práctica de deportes, recreación y entretenimiento de la firma de arquitectura HOK, con sede en Kansas City. “Cuesta imaginarse algunos de los cambios, pero se tendrán que aceptar cuando volvamos a los estadios y se pueda tener la experiencia que es reunirse y celebrar en comunidad”.

Algunas ligas han vuelto con limitada presencia de público o sin nadie, como el fútbol en Alemania, las carreras de NASCAR en Estados Unidos y el béisbol en Corea del Sur. Pero mientras el deporte apura su maquinaria, The Associated Press concluyó durante una serie de entrevistas con más de dos docenas de expertos en diseño de estadios e infraestructura que la única cosa que podría mantenerse igual es lo que ocurra dentro del terreno de juego.

El mayor reto inmediato será el distanciamiento social, algo que ya es rutina diaria. Habrán límites en la venta de boletos. Se cerrarán hileras y secciones enteras. No se usarán las butacas adjuntas a los pases para prevenir aglomeraciones. Se restringirán las colas en los baños y puestos de venta de comida. Tampoco se permitirá congregarse en los pasillos.

“Hay un viejo refrán: ‘la necesidad es la madre del ingenio’. Yo diría que nos encontramos en una situación de intensa necesidad ahora mismo”, dijo Appleman. “Mucha gente inteligente ha propuesto iniciativas muy interesantes para hacer las cosas de una forma distinta, y lo nuevo no siempre es malo. A veces el cambio es bueno. A veces hay que adaptarse”.

Tales planes traen tanto esperanza como miedo. Esperanza de que algunos aficionados podrán ver a sus equipos en acción. Temor por los lugares que dependen en demasía de la venta de boletas no podrán salir a flote.