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23 enero, 2020

Giannis Antetokounmpo luchó por el sueño americano hasta consagrarse

AFP, PARIS.- De las calles de Atenas a las canchas estadounidenses, la historia de Giannis Antetokounmpo, el griego de Milwaukee que será la estrella del primer partido de la NBA que se disputa en Francia, el viernes entre los Bucks y Charlotte Hornets, es el enésimo ejemplo del ‘sueño americano’.

Adolescente, el MVP de la temporada pasada, recorría las calles de la capital griega vendiendo bagatelas para ayudar a subsistir a su familia.

Llegados de Nigeria a comienzos de los años 1990, poco antes del nacimiento de Giannis, los Antetokounmpo sobrevivían con pequeños trabajos, con los que daban de comer a cuatro de sus hijos, ya que el mayor de todos se quedó en África. No disponían de papeles para vivir legalmente en Grecia.

Actualmente, el ‘Greek Freak’ (‘el fenómeno griego’), es un gigante de 2,11 m con unas manos de más de 30 cm que se ha convertido en uno de los baloncestistas más admirados del planeta.

El martes pasado superó la barrera de los 10.000 puntos en la NBA, en el último partido antes del ‘NBA Paris Game’, firmando un nuevo triple doble contra Chicago (28 puntos, 14 rebotes, 10 asistencias).

A sus 25 años y 45 meses, es el sexto jugador más joven de la historia de la liga norteamericana en lograr ese hito.

Y desde la renovación de su contrato por 100 millones de dólares en cuatro años, firmado en 2016, es también un hombre inmensamente rico. “Una historia de locos, ¿no?”, admitió él mismo en una entrevista a la revista norteamericana Sports Illustrated.

Zancada gigantesca

Por supuesto, Antetokounmpo es también un ídolo en Grecia, donde Giannis sueña con darle algún día una medalla internacional, al lado de su hermano Thanasis, dos años mayor y que el pasado verano se unió a él en Milwaukee, y quizás con Kostas y Alex, más pequeños, pero igualmente baloncestistas.

Sin embargo, Giannis tuvo que esperar a 2013, al cumplir 18 años, para obtener el pasaporte griego, justo antes de ser incluido en el ‘draft’.

El apellido de su padre, Adetokunbo, cambió de ortografía tras una complicada transcripción del cirílico al alfabeto latino.

El joven Giannis tuvo la suerte de ser descubierto por los ojeadores de la NBA cuando jugaba en un club de la segunda división griega, el Filathlitikos, y de que numerosos expertos le considerasen demasiado endeble.

Los Bucks lo eligieron en un modesto 15º lugar del ‘draft’ de 2013, es decir, hubo 14 franquicias que escogieron anteriormente a otros jugadores y dejaron escapar a la pepita griega, entre ellos los Cleveland Cavaliers, que desperdiciaron el número 1 del ‘draft’ con un jugador, un tal Anthony Bennett, que ni siquiera está ya en la NBA.

Aquellos que no creyeron en el joven griego se muerden ahora las uñas al ver en lo que se ha convertido este jugador. Su gran fuerza es que posee una agilidad y una velocidad que normalmente sólo se encuentra en los jugadores mucho más bajitos.

Su capacidad atlética es asombrosa. Su zancada es gigantesca, lo que le permite machacar a canasta partiendo del centro de la cancha y con un solo bote. Su desarrollo muscular es considerable desde que llegó a Estados Unidos y se ha transformado en un jugador muy completo, capaz de jugar en varios puestos. Su primer entrenador en la NBA, Jason Kidd, se planteó incluso hacerle jugar de base.

En progresión

“Es deslumbrante, ¡tan joven y tan talentoso! Es una suerte increíble tenerle en Milwaukee. Hace mucho más que anotar para nosotros: asiste, captura rebotes, defiende. Es especial”, dijo de él su entrenador Mike Budenholzer después del primer entrenamiento del equipo en territorio galo.

La temporada pasada, Antetokounmpo ganó el prestigioso título de MVP (mejor jugador) de la liga y este curso sus estadísticas siguen progresando: 30 puntos de media, 12,9 rebotes y 5,6 asistencias.

La modesta franquicia de Wisconsin, en la región de los Grandes Lagos, cuyo único título se remonta a 1971, en la época en la que jugó Kareem Abdul-Jabbar, ha cambiado de dimensión y jugó la final de la Conferencia Este la pasada temporada, perdiéndola con Toronto Raptors, posterior campeón de la NBA.

Los Bucks llegan a París con el mejor balance de la NBA: 39 victorias en 45 partidos, por delante de Los Angeles Lakers. Con Antetokounmpo, Milwaukee no parece tener límites. Y el viernes será el público parisino el que disfrute del ‘Greek Freak’.