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29 mayo, 2019

Jugadoras de selección estadounidense denuncian a su federación por discriminación

YAHOO. El 7 de junio comenzará la Copa del Mundo de Fútbol femenino en Francia y las jugadoras de la selección estadounidense volvieron a cargar contra la federación de su país. Su objetivo es el de alcanzar un salario más igualitario con respecto al de los hombres en una guerra con los ejecutivos del organismo nacional que cuenta con vario capítulos. Los argumentos de las tres veces campeonas del mundo siguen siendo tan sólidos como en 2016 y su lucha es un ejemplo para las mujeres de la suya y de otras modalidades.

El debate de la igualdad de género tiene especial énfasis en los deportes. Uno de los atletas que más han tratado este asunto es el tenista Rafa Nadal, quien afirmó en varias ocasiones – la última en el Mutua Madrid Open – que los sueldos deben ser acordes con la cantidad de beneficios que los deportistas generan, es decir, cuánto más interés haya, mayor debería ser su salario sin importar el sexo. Su teoría se aplica al mundo del tenis, donde los premios masculinos suelen ser más cuantiosos que los femeninos, e incluso mencionó recientemente un ámbito que nada tiene que ver con el deporte, como es el de la moda.

“Realmente, yo no opino sobre por qué sucede esto también en el fútbol o el golf. O en el de los modelos, por qué en este campo de la moda las mujeres cobran más que los hombres”, afirmó.

Ese mismo argumento es al que se aferran las chicas del combinado estadounidense. Piden igualdad porque están mejor consideradas que el plantel masculino, porque suelen llegar más lejos, cuentan con más victorias (en los últimos 24 partidos solamente perdieron uno), con más gente que ve sus partidos en televisión y porque cuentan con un mayor reconocimiento general. Por si fuera poco, han estado en el número uno mundial en el ranking FIFA en varias ocasiones, lugar por cierto, en el que se encuentran en la actualidad, una de las razones por las que generan millones de dólares a la Federación de Fútbol de EEUU.

Es así como los pagos no se corresponden con la realidad de un equipo que es mucho más competitivo, atractivo y seguido que el de los varones.

“Los hombres de la selección de fútbol estadounidense cobran más per diem cuando están viajando, tienen mejor transporte, mejores hoteles y un salario más alto. Las mujeres están diciendo… ‘un momento… hemos sido campeonas del mundo tres veces, tenemos los ratings televisivos más altos de la historia del fútbol de EEUU, ¿qué está pasando?’ 27 millones de personas vieron la final del Mundial pasado. Ellas están diciendo que están captando mucha atención y quieren tener un salario igualitario”, afirmó a Afp uno de los periodistas que cubren el día a día del combinado nacional femenino.

Además de cobrar menos que el equipo masculino, el cual no se clasificó para la Copa del Mundo de Rusia 2018 y cuyo mejor papel en una Copa del Mundo fue un octavo puesto en Corea y Japón 2002 – obviando además que ocupan el puesto número 24 en el ranking FIFA actual – el trato es diametralmente opuesto. Si ellos viajan en vuelos charter, ellas lo hacen en aviones comerciales, si los varones cuentan con más proyección promocional, mejores instalaciones de entrenamientos y apoyos en general, las chicas se tienen que buscar la vida.

Cansadas, el viernes 24 de mayo, 28 jugadoras presentaron una denuncia en la que acusan a la federación de su país de trato discriminatorio. No solo buscan un salario mejor para el futuro, sino que además tenga carácter retroactivo. En 2016, el equipo femenino de fútbol estadounidense también expresó una queja ante la Comisión de Oportunidades Laborales Igualitarias. La defensa del órgano ejecutivo de EEUU se defendió tras afirmar que la FIFA reparte el dinero dando prioridad a los varones ya que ingresan más por el Mundial masculino. Las mujeres, por su parte, se defendieron en aquella ocasión con el argumento de que en una cadena de producción de autos, el departamento de ensamblaje de coches compactos cobre más que el de coches de lujo por el hecho de que los compactos generen menos dinero que los de gama alta.

El problema de la desigualdad en los salarios de hombres y mujeres no solo se vive en la Federación de Fútbol de EEUU – organización a la que se le acaba el crédito ante el gran interés reinante en el equipo femenino – sino en la propia FIFA con el reparto de beneficios, de los paquetes de emisiones de partidos que pagan las cadenas de televisión y, por supuesto, en la gran mayoría de los ámbitos laborales no solo de EEUU sino del mundo entero, donde la diferencia salarial por desempeñar el mismo trabajo llega en algunos casos a ser del 50 por ciento.

Las representantes estadounidenses están dispuestas a pasar a la historia como las artífices de la transformación, de la normalización de una situación que se escapa de la lógica de manera global.

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