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12 junio, 2020

Lamine Diack asume en el juicio sus decisiones sobre los casos de dopaje ruso

AFP, PARIS.- El expresidente del atletismo mundial, Lamine Diack, juzgado por corrupción en París, asumió este jueves ante el tribunal la decisión de escalonar acciones disciplinarias contra atletas rusos dopados para “salvar la salud financiera” de la federación internacional (IAAF, actual World Athletics), rechazando una parte de los hechos.

Al final de esta cuarta jornada de audiencia de las seis previstas, Diack desmintió haber solicitado al poder ruso una financiación para contribuir a la derrota en Senegal del presidente saliente de la época, Abdoulaye Wade, al contrario de lo que dijo durante la investigación.

– Financiación de elecciones en Senegal –

“Tengo 87 años, puedo todavía mirarme cinco minutos al espejo, nunca he pedido dinero a nadie”, aseguró, preguntado por su abogado Simon Ndiaye.

De esta forma el exdirigente senegalés rechazó establecer claramente un lazo entre la gestión de los casos de dopaje ruso y una financiación de 1,5 millones de dólares para contribuir a la derrota de Wade en las presidenciales de 2012 en su país.

Wade fue batido entonces por el actual jefe de Estado Macky Sall.

“Si hubiera tenido que pedir dinero a los rusos se lo hubiera pedido a (Vladimir) Putin, no a (Vitali) Moutko”, antiguo ministro ruso de Deportes con el que se encontró en Moscú a finales de 2011, cuando el presidente ruso de la época, Dmitri Medvedev, le había entregado una condecoración.

Fue a finales de ese año, gracias a una nueva herramienta de detección, el pasaporte biológico, el departamento antidopaje de la IAAF dispuso de una lista de 23 atletas rusos sospechosos de dopaje sanguíneo.

“Quien tomó la decisión de que hacía falta escalonar” las sanciones disciplinarias “fui yo, todo el mundo pensó que era un temerario”, asumió Lamine Diack, uniéndose a la versión del exjefe del departamento antidopaje de la IAAF, Gabriel Dollé, interrogado el lunes.

“Fue principalmente por la salud financiera de la IAAF”, añadió Diack, ya que la revelación de tantos casos habría provocado un escándalo y estropeado las negociaciones con los patrocinadores.

“Era necesario que la salud financiera (de la IAAF) fuera salvaguardada, y yo estaba dispuesto a ese compromiso”, insistió, en medio de respuestas inconexas.

Durante la investigación, Diack reconoció que las sanciones habían sido escalonadas para no ensuciar la imagen de Rusia antes del Mundial-2013 de atletismo en Moscú, cuando la IAAF negociaba la renovación de contratos de patrocinio y de difusión con el banco VTB y la cadena RTR, dos empresas rusas.

– ‘¡Eso no es deporte!’ –

Los magistrados de instrucción también acusaron a algunos de los seis enjuiciados, entre ellos Lamine Diack y su hijo Papa Massata Diack, exconsejero de márketing de la IAAF, de chantaje a atletas rusos, obligados a pagar centenares de miles de dólares para poderse beneficiar de una “protección total” en temas de dopaje, como ocurrió con el caso de la maratoniana Lilya Shobukhova.

Su hijo, que se negó a comparecer, se cobija en Senegal y es objeto de una orden de arresto internacional.

Lamine Diack asegura no haber estado al corriente del chantaje económico a los atletas rusos dopados.

El expresidente de la IAAF señaló que se quedó “perplejo” cuando los investigadores le dijeron que su hijo Papa Massata Diack estaba relacionado con la gestión de los casos de dopaje.

El retraso en las sanciones permitió a varios atletas rusos participar en los Juegos Olímpicos de Londres-2012 a pesar de los pasaportes biológicos anormales. Algunos de ellos consiguieron medallas, de las que fueron desposeídos años después.

Lamine Diack aseguró que esos éxitos en Londres-2012 no estaban previstos y que había recibido garantías del expresidente de la Federación Rusa de Atletismo, Valentin Balakhnichev, para que no figuraran en el palmarés.

“La idea de que alguien participe para no ganar es amañar los resultados, ¡eso no es deporte!”, le dijo entonces la jueza, Rose-Marie Hunault.