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2 julio, 2019

Luis Rojas lleva su pedigrí a un nuevo rol crucial en el béisbol

NUEVA YORK — El coach de control de calidad de los Mets, Luis Rojas, pertenece a la realeza del béisbol dominicano.

Rojas es hijo de Felipe Rojas Alou, quien se convirtió en apenas el segundo quisqueyano en jugar en Grandes Ligas cuando debutó en el bosque derecho con los Gigantes de San Francisco en 1958. Al tomar las riendas de los Expos de Montreal en 1992, Alou también fue el primer dominicano en dirigir un club de las Mayores.

Los hermanos de Felipe, Jesús y Mateo, también jugaron en la Gran Carpa, haciendo historia junto al primero al formar el primer trío de jardineros en la historia de las Mayores en 1963 vistiendo el uniforme de San Francisco. Y Moisés Alou, hijo de Felipe y medio hermano de Luis, fue convocado a seis Juegos de Estrellas en 17 temporadas de Grandes Ligas como jardinero, incluyendo seis con los Expos.

Ahora la antorcha la lleva Rojas, quien se encuentra en su 13ra temporada en la organización de los Mets como instructor y manager. El oriundo de Santo Domingo se integró al cuerpo de coaches del equipo grande por primera vez en diciembre cuando el gerente general entrante, Brodie Van Wagenen, lo nombró como el primer coach de control de calidad en la historia de la franquicia.

Como tal, Rojas valora los veranos que dedicó observando a su padre en Montreal cuando era adolescente en los años 90. Rojas considera que el tiempo que pasó en el clubhouse de los Expos compartiendo con Moisés, su compatriota Pedro Martínez, Larry Walker y otros jugadores destacados, le ha sido sumamente útil dado que no llegó a jugar a nivel de Grandes Ligas.

“Ahora mirando hacia atrás, en esta posición, fue muy valioso para mí crecer en el ambiente de béisbol”, dijo Rojas, de 37 años. “Viniendo los veranos a ver a mi padre desde que dirigió en las ligas menores hasta que fue manager de ligas mayores, la comodidad que eso me dio de estar siempre interactuando con los peloteros de Grandes Ligas. Mi hermano era uno de ellos en esos momentos. Siempre interactuando con ellos, viendo el día a día de cómo ellos trabajan, cómo interactuaban entre ellos, cómo se llevaban en el clubhouse.

“Para mí personalmente, que no jugué a nivel de ligas mayores, me ayudó bastante. Me dio esa experiencia para que, en este momento, ahora donde estoy, viniendo a un clubhouse de Grandes Ligas con esos talentosos muchachos, veo la similitud de esas cosas. Es algo que no es nuevo para mí”.

En aquel entonces, no se usaba tanto la analítica avanzada, lo cual representa el enfoque de Rojas en los Mets como coach de control calidad. Rojas es un enlace entre el cuerpo de instructores y el departamento de analítica de la gerencia. Es su responsabilidad transmitirle dicha información a los coaches y a los jugadores – en su caso, a los bateadores específicamente – y ayudarlos a digerirla y aplicarla.

“Hace muy buen trabajo a la hora de filtrar algunos de los números analíticos y cosas así para que sean más utilizables”, dijo el manager de los Mets, Mickey Callaway, acerca de Rojas.

¿FUTURO MANAGER?

Rojas está acostumbrado a la pregunta, dada su experiencia y su linaje: ¿Aspira a ser dirigente en Grandes Ligas?

“Pienso que sí, que es una meta que se puede pensar que podría llegar en algún momento, prepararnos para hacer eso”, dijo Rojas.

Agregó, “Eso es algo que ahora mismo no podemos controlar. No sé, a nivel de ligas grandes, cómo y cuándo pueda pasar. Lo que quiero es seguir preparándome, seguir (acumulando) esa experiencia con los muchachos y disfrutar de esto”.

Minaya considera que es cuestión de tiempo.

“Lo lleva en los genes”, dijo Minaya. “En su debido tiempo, va a ser un manager de Grandes Ligas — un manager de Grandes Ligas muy bueno”.

Como posible candidato a un puesto de dirigente en la Gran Carpa, Rojas es una mezcla de “vieja” y “nueva” escuela.

La proliferación de la analítica avanzada en Grandes Ligas se refleja en las contrataciones de dirigentes jóvenes que saben de números y que son valorados por su habilidad para compenetrarse con los jugadores sin importar que carezcan de experiencia en la cueva. El puertorriqueño Alex Cora de los Medias Rojas, Aaron Boone de los Yankees, Gabe Kapler de los Filis y Rocco Baldelli de los Mellizos se encuentran entre los managers contratados recientemente que llenan dicha descripción.

En las palabras de Moisés, Rojas también es “un tipo moderno que le encanta las estadísticas, la analítica, etc.” y se le elogia por su habilidad a la hora de comunicarse con los jugadores. Pero dado que comenzó su carrera de coach cuando tenía 20 y tantos años, también ha acumulado la experiencia de alguien que lleva toda una vida en el béisbol. Sus credenciales incluyen cinco campañas en el béisbol invernal dominicano como dirigente de los Leones del Escogido (el mismo club que una vez dirigió su padre), a quienes guio al campeonato de la liga en la temporada del 2015-16.

El gerente general de esos equipos del Escogido era nada más y nada menos que Moisés, quien dice que la “principal virtud” de su hermano menor es su pasión por el béisbol.

“Yo estoy 100% seguro de que Luis ahora mismo está viviendo un sueño”, dice Moisés. “Luis ama el béisbol. Él respira béisbol. Desde pequeño siempre ha sido así. Y yo siempre he dicho, no solamente yo, que Luis algún día será manager de Grandes Ligas”.

Los jugadores de los Mets que jugaron bajo Rojas en ligas menores hablan maravillas de él. Alonso lo describe como “uno de los managers más equilibrados que he tenido”, algo que McNeil corrobora.

“Creo que sería un gran manager en las Mayores”, manifestó McNeil. “Entiende muy bien el juego. Viene de una gran familia beisbolera. Sus emociones son bien serenas. Se lleva bien con los jugadores. Es un hombre de béisbol. Creo que sería tremendo manager”.

“Como amigo, fuera de la pelota, él trata de ser igual con nosotros”, agregó Nido, el receptor suplente de los Mets. “Nada cambia, la confianza que tenemos con él. No es solamente que haya una manera en que piensa. Escucha lo que nosotros pensamos y la forma en que nosotros a lo mejor pensamos diferente en algunas situaciones. Él está dispuesto a oír diferentes opiniones.

“(Es) una persona que te deja jugar y no te está tratando de cambiar todo. Confía en ti. Te da la confianza, no importa cuán bien o mal te esté yendo”.

Felipe le inculcó a su hijo la importancia de ser “auténtico” con sus pupilos.

“El consejo que a mí siempre me ha dado mi padre es de siempre ser el mismo, dentro y fuera del terreno, con los muchachos”, dice Rojas.

En ese sentido, Rojas considera que su experiencia con el béisbol de la “vieja escuela” sería relevante de presentársele la oportunidad de dirigir en Grandes Ligas.

“Desde el punto de vista estratégico, sí ha cambiado”, dijo Rojas. “Yo pienso que la personalidad de los muchachos no ha cambiado demasiado — en el clubhouse, cómo esos muchachos interactúan ahí, yo creo eso es gran parte de lo que es dirigir a un equipo. Tú estás dirigiendo personalidades, diferentes culturas. Y eso es bien fundamental para que los muchachos puedan accionar allá fuera en el terreno de juego de la mejor manera”.

Pero por ahora, Rojas tiene otro enfoque: Quiere asegurarse de establecer buenos precedentes para el rol de coach de control de calidad dentro de la organización de los Mets.

“Estoy bien contento con lo que estoy haciendo ahora”, dijo Rojas. “Es algo que quiero seguir mejorando. Es un puesto nuevo en los Mets de Nueva York y algo que le estamos dando forma todavía. Si es un puesto que se va a mantener por siempre aquí, yo quiero que el año que se empezó, este año, sea bien marcado — que sea un trabajo bien hecho, que estemos combinados para darle la información necesaria a los muchachos para prepararlos para el juego.

“Ahora mismo, yo quiero ser el mejor coach de control de calidad que puede tener el equipo”.

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