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24 abril, 2019

Manny Machado, Fernando Tatis Jr. y el surgimiento de los Padres como potencia

SAN DIEGO (ESPN) – A un cuarto de milla al norte del jardín central, en un edificio del siglo XIX adorando por un toldo de color verde que se está desvaneciendo y dos ruedas de vagón de madera, se ubica un bar con una encantadora decoración a la antigua, llamado Tivoli. Se destaca por sí mismo, aunque se encuentra rodeado por calles repletas con esas cervecerías tan de moda y de nueva onda que han pululado por el área en años recientes, toda una reliquia en medio del aburguesamiento.

Los hermanos Romero (Roy, Willy y Robert, todos septuagenarios) son dueños del lugar. Cuando sus padres lo adquirieron, por $100,000 en efectivo, la mitad era una bodega y la parte de arriba solía ser un hotel utilizado como prostíbulo. Invirtieron $1 millón en renovaciones hace más de 20 años, más del doble de lo solicitado en préstamo y de cierta forma, lograron sostenerse en una época en la cual muchos lugares similares terminaron absorbidos por la presencia de los nuevos sitios en boga.

“No estaríamos aquí de no ser por el béisbol”, expresó Roy, mientras probaba un sorbo de cerveza Corona en una tarde de viernes, minutos antes del primer pitcheo entre los locales San Diego Padres y los visitantes Cincinnati Reds.

No hace mucho tiempo, esta solía ser una comunidad robusta y trabajadora, dominada por la industria alimenticia. Ahora, el establecimiento vecino es un hotel boutique. Del otro lado de la calle se ubica un bistro italiano. A su lado, hay un club nocturno extravagante. Lugares como estos (y muchos otros que conforman la zona East Village del Gaslamp Quarter, sección del centro de San Diego) comenzaron a florecer tras la apertura del Petco Park en 2004.

Los locales han pasado 15 años esperando por un momento como este, cuando el equipo de béisbol local les pudiera dar algo real, algo sostenible, con lo cual emocionarse.

Los Padres comenzaron la temporada disfrutando del consenso de los expertos que consideraron a su sistema de granjas el mejor de la industria, dando así una señal de esperanza con miras al futuro. Pactaron con Manny Machado por $300 millones, generando emoción sobre el presente. Ignoraron las normas de la industria al colocar a Chris Paddack y a Fernando Tatis Jr. en el roster del Día Inaugural, enviando así un sonoro mensaje con respecto a sus intenciones.

El entusiasmo ha sido notable, aunque no abrumador. El bar Tivoli generó por encima de $20,000 en ganancias durante el partido del 28 de marzo contra los San Francisco Giants, récord personal para el Día Inaugural.

“Los aficionados de los Giants no se apoderaron del sitio”, indicó Roy. “Usualmente lo hacen”.

Los hermanos Romero han sido durante largo tiempo aficionados de los Padres, desde aquellos días en los cuales el Qualcomm Stadium estaba tan vacío que abrían puerta franca en la mitad de los partidos para quien quisiera entrar.

Recuerdan la forma en la cual esta ciudad cobró vida durante la carrera que llevó a los Padres a la Serie Mundial de 1998. Recuerdan los nombres destacados que llegaron (Kevin Brown, Gary Sheffield, Ken Caminiti, Rollie Fingers, Steve Garvey) y cómo realmente esas adquisiciones no llegaron a hacer mucho. Trajeron a colación el impulso económico generado por la llegada del Petco Park y la apatía general que surgió después, producto de 12 temporadas consecutivas sin presenciar béisbol en los playoffs.

Es probable que los Padres se encuentren al menos a un año de ser contendores legítimos; sin embargo, ven una oportunidad inmediata frente a ellos. Pueden ver una ciudad con un centro bullicioso y un hermoso parque enclavado en su corazón. Pueden ver un panorama deportivo que aún está en proceso de sanación después de la partida de los Chargers a Los Ángeles y la oportunidad de llenar parte de ese vacío que el equipo de fútbol americano dejo atrás. Ven la posibilidad de convertirse en la franquicia definitiva en una metrópolis importante, no muy distinto a lo que han hecho los Spurs de la NBA gracias a sus triunfos constantes en el área de San Antonio.

Willy comparó la contratación de Machado al momento cuando “alguien te lanza un salvavidas mientras te estás hundiendo”.

Detrás de la barra, fuera de un espacio decorado por antiguos candelabros y fotografías de hace un siglo, está colgado un banderín que dice “Esta podría ser la temporada”. Le hizo pensar a Roy con respecto a la posibilidad de que un día los Padres ganen la Serie Mundial y así alcancen el único título deportivo importante en la historia de San Diego, aparte de ese campeonato de la NFL de 1963 que pocos llegan a recordar.

“Este pueblo”, dice Roy, “se volvería loco”.

Machado no tiene reservas en reconocer que los Padres no fueron su primera opción, en gran medida porque éste nunca se imaginó que ellos pudieran costear sus exigencias financieras. No le contactaron hasta mediados de enero y no se metieron en la conversación hasta la cercanía de los entrenamientos primaverales. Cuando las negociaciones se hicieron serias, Machado intentó aprender todo lo que pudiera sobre la organización lo más pronto posible.

En la mayor parte de los días de esa primera semana, cuando su estadía con los Padres estaba aún lo suficientemente nueva como para permitir que las dudas surgieran en su mente, Machado fue a casa y le comentó a su esposa algo similar a “Aquí es donde necesitamos estar”.

“Cada día”, dijo Machado, “se hizo mejor y mejor”.

Machado, en una conversación sostenida con ESPN a finales de marzo, afirmó sentirse impresionado por los jóvenes y talentosos peloteros que conoció durante el campamento y se sintió intrigado por la posibilidad de servir de mentor a algunos de ellos. Admitió que fue “difícil” salir del campocorto, su posición preferida y regresar a la tercera base, su mejor posición. Sin embargo, desde entonces lo ha asumido.

“Sólo lo iba a hacer en la situación apropiada”, dijo Machado, “y esta es la situación apropiada”.

Es la situación apropiada debido a Tatís, uno de los prospectos más brillantes del béisbol y quien ha justificado las expectativas bateando para línea de .291/.360/.595 en sus primeros 22 partidos en Grandes Ligas. Hace un lustro, Tatís identificó a Machado como un jugador que podría servirle de modelo a su juego. Era alto como él, campocorto como él y bateaba y jugaba a la defensiva como él.

“Tenemos un juego similar”, expresó Tatís. “Solo que soy un poco más veloz”.

Se le preguntó a Andy Green, manager de los Padres, con respecto a la dinámica que existe entre Machado y Tatís y respondió que, en mayor medida, “se divierten”, lo cual puede ser en ocasiones más importantes que recibir instrucciones. Lo comparó a la alegre relación que tenían Elvis Andrus y Adrián Beltré dentro de los Texas Rangers.

“No tengo idea de lo que están diciendo en el 90 por ciento de las veces”, dijo Green, “aunque puede verse las emociones. Están disfrutando la compañía mutua, disfrutan jugar juntos y disfrutan retarse mutuamente. Están tratando de superarse, el uno al otro. Y eso hace mucho. Es más importante que todo lo demás”.

Machado y Tatis son manejados por la misma agencia, MVP Sports Group, la cual organizó una cena para que ambos se encontraran por primera vez durante el verano pasado en Washington, D.C. Machado estaba allí para disputar el Juego de Estrellas, mientras que Tatís formaba parte del Juego de Estrellas del Futuro. Se encontraron, hablaron durante toda la noche, permanecieron en contacto y se hicieron compañeros de equipo siete meses después.

Al principio, Tatís se sintió devastado cuando los Chicago White Sox lo canjearon en junio de 2016. Tenía 17 años y era predecible que sintiera fuertes emociones al respecto. Sin embargo, ahora se encuentra formando parte de un equipo al lado de su ídolo en medio de uno de los periodos más emocionantes de la historia de la franquicia.

“¿Qué puedo decir? Mundo pequeño, deporte pequeño”, afirmó Tatís. “Creo que Dios tiene un plan perfecto para todos”.

Cuando Major League Baseball publicó su lista de las 20 camisetas más populares en el Día Inaugural, la de Machado se ubicó en el puesto 12, siendo la primera ocasión en la cual un pelotero de los Padres formaba parte de la misma.

El anuncio de la contratación de Machado, hecho el 19 de febrero, causó que las ventas de boletos de los Padres prácticamente se triplicaran, según cifras publicadas por la web StubHub. Desde entonces, el equipo ha experimentado un incremento del 44 por ciento en la venta de boletos, representando el segundo mayor ascenso en la liga. Los partidos de entrenamientos primaverales de los Padres fueron los de mayor sintonía en la historia de la cadena Fox Sports San Diego; la primera gira de 2019 superó en encendido a la primera gira de 2018 en 85 por ciento.

Craig Stammen, relevista en su tercer año con los Padres, ha visto cómo su afición en casa está más involucrada en los partidos durante esta temporada, lo cual es evidente por los abucheos que llenaron el Petco Park durante las últimas etapas de una derrota 10-3 a manos de los Arizona Diamondbacks el 01 de abril. La serie anterior, según indica Stammen, fue “la primera vez en la cual los aficionados de los Giants fueron silenciados dentro del Petco Park” durante su estadía con el equipo.

San Diego es una ciudad de habitantes trasplantados. Existe un segmento de serios aficionados al béisbol en esta urbe, aunque no es tan importante como se esperaría ver dentro de una región tan populosa. La cultura es de tranquilidad y tantas derrotas han aumentado la indiferencia. Tony Gwynn y Trevor Hoffman tienen estatuas a las afueras del Petco Park, pero ningún otro pelotero se acerca a generar la reacción (positiva o negativa) que causa Machado.

Los Padres hicieron una contratación histórica el año pasado al pactar con Eric Hosmer por ocho años y $144 millones y Kevin Acee, excolumnista del diario San Diego Union-Tribune que ahora se encarga exclusivamente de cubrir a los Padres, recuerda lo poco que les importó a los aficionados cuando se anunció su nombre en pleno Día Inaugural. 
“Así es San Diego”, afirmó Agee. “Pueblo grande pero pequeño o pueblo pequeño pero grande… como quieran llamarlo, ambos aplican”.

La historia de los Padres está llena de momentos en los cuales se contrataron jugadores con grandes nombres para intentar aspirar por el campeonato para después verse obligados a hacer liquidaciones. Ocurrió en los años 80, con una inversión dispendiosa en la cual se destacaron las adiciones de Graig Nettles y Goose Gossage. Y a principios de la década de los 90, se incorporaron Gary Sheffield y Fred McGriff. A mediados de los 90, fue el caso de Caminiti y Brown. Y apenas recientemente, cuando el gerente general A.J. Preller contrató a Matt Kemp, Justin Upton, James Shields y Craig Kimbre entre 2014 y 2015, luego se vio obligado a dejarlos ir a todos luego de sufrir temporadas consecutivas con récords por debajo de .500.

Las bases creadas de forma tan frenética después de ello fue lo que hizo que Acee y muchos otros crean que esta vez ocurre algo distinto.

La firma de Machado dio validez a esa idea

“Lo que siempre ha pasado aquí es que los Padres pierden a sus Manny Machados”, indicó Acee. “A eso nos hemos acostumbrado”.

Machado se unió a los Padres un poco temprano dentro de su trayectoria; sin embargo, apenas tiene 26 años, lo cual significa que debería seguir siendo jugador de elite cuando los prospectos de los Padres comiencen a causar impacto a nivel de Grandes Ligas. Tatís, adquirido a cambio de Shields, podría mostrar calidad similar. Actualmente, la rotación abridora constituye un problema, pero el sistema de granjas ostenta jugadores de la talla de MacKenzie Gore, Luis Patiño, Adrián Morejón y Michael Báez, quienes podrían incorporarse pronto a Paddack y rendir dividendos.

Erick Greupner, presidente de operaciones deportivas de los Padres, indicó la “tremenda oportunidad” causada por la partida de los Chargers en 2017, al igual que la “tremenda obligación” generada.

Una obligación de la cual Machado ya está consciente.

“Podemos aportar algo muy especial a la ciudad de San Diego”, indicó. “Es una ciudad que ha estado esperando por un campeonato durante un tiempo muy largo. Obviamente, somos el único equipo profesional que juega allí, por ello ahora somos la atracción principal. Todos quieren ir a vernos jugar. Entonces, si podemos jugar, hacer algo especial y traer un campeonato a la ciudad, creo que la ciudad va a hacer erupción”.

Damion Easley pasó la temporada 2008 jugando junto a Fernando Tatis Sr. en los New York Mets. Fue presentado al hijo de Tatis a mediados de 2016, en su rol de rehabilitación de jugadores de los Padres en las instalaciones del equipo en Peoria, Arizona. El equipo de la Liga de Arizona de la organización jugó allí, y Easley, un jugador de cuadro de Grandes Ligas durante 17 años, trabajó estrechamente con Tatis Jr. ese verano. Notó las extremidades sueltas, el atletismo natural y el poder fácil que ya se estaban haciendo obvios, y también vio lo que consideraba “una mente avanzada”.

Aún así, sus expectativas fueron moderadas.

“En ese nivel, cuando son jóvenes, se ven muchas habilidades en muchos tipos diferentes”, dijo Easley. “Solo te preguntas si se va a moldear en cierta consistencia y si se va a convertir en un arma. Y cada año, él mejoró. Cada año, mejoró y mejoró y fue más consistente”.

Un veterano escucha que cubre el Oeste la Liga Nacional identificó la “capacidad de ajuste” como el mejor atributo de Tatis, una habilidad que Easley consideró la más crítica para el éxito sostenido. Green ya está empezando a ver destellos. Tatis tuvo tres pobres turnos al bate consecutivos contra los Rockies de Colorado el martes. En su cuarto, esperó en una recta en la esquina exterior y pegó una línea hacia el lado opuesto fuera de la cerca.

Tatis fue movido del sexto al primero en el orden de bateo para el siguiente juego con la esperanza de provocar una ofensiva de los Padres que tenía un porcentaje de embasamiento de .300. Vio 14 lanzamientos en sus primeras dos apariciones en el plato, alineando un sencillo en el medio en la primera entrada y tomando un lanzamiento en el límite de la zona para un ponche cantado en su segundo. PITCHf /x demostró que podría haber sido una pulgada baja y afuera.

“Veo un gran bateador de grandes ligas en este momento”, dijo Easley. “Olvidas que solo tiene 20 años porque lo hace de la manera correcta. Lo hace como un bateador de Grandes Ligas, no como un jugador de 20 años. Lo miras y ves la compostura. No ves pánico”.

La oleada inicial se ha desvanecido. Los Padres, dueños del roster más joven del deporte, comenzaron la temporada 2019 con 11 victorias en sus primeros 16 juegos, luego montaron una racha de seis derrotas consecutivas que no rompieron hasta el domingo. La ofensiva, además de Tatis, ha luchado. La rotación, incluido Paddack, ha tomado sus bultos. El récord del equipo es 12-11, pero su diferencial de ejecución es menos-17, lo que indica un problema inminente.

A una cuadra de Petco Park se encuentra uno de esos nuevos restaurantes gastronómicos, Bub’s At The Ballpark, considerado el bar deportivo más cercano al estadio local de los Padres. Treinta y dos televisores de pantalla plana se esparcen por todo el local industrial moderno. En esta noche de viernes en particular, con los playoffs de la NBA y la NHL a todo vapor, siete de ellos están sintonizados con el juego Padres-Rojos, incluidos los dos más grandes. Sólo un par de mesas están vacías.

El gerente general de este lugar, Taylor McCutcheon, dijo que Bub’s generaría alrededor de $20,000 en un viernes típico durante la temporada de béisbol. En esta noche, con un juego contra un equipo relativamente impopular, McCutcheon proyectó más de $27,000.

“Es un gran impulso para nosotros”, dijo.

McCutcheon tiene 30 años de edad, se crió en San Diego y se identifica como un fanático de los Padres de toda la vida. No ha estado tan entusiasmado con el equipo en 20 años y dijo que la energía en el centro de San Diego ha rivalizado con lo que experimentó cuando el área fue sede del Juego de Estrellas hace tres temporadas.

McCutcheon habló sobre lo “derrotado” que era ver a su equipo salir de la contienda en ese momento cada temporada y no tener otro equipo profesional para alentar. Calificó el 2019 como “un año en crecimiento”, pero agregó que la base de fanáticos tiene “una gran esperanza para el próximo año”.

Algún día, él cree, los Padres podrían ser dueños de esta ciudad.

“Va a tomar más años como este. Tienen que mantener esa energía y el impulso”, dijo McCutcheon. “Pero todos con los que hablo están apoyándolos. Todos los que entran a este bar están muy, muy emocionados. La gente quiere ir a los juegos. La gente quiere algo que hacer. Solo tienen que ganar un poco”.

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