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23 enero, 2019

Manny y Sammy en baja en votación para Cooperstown

ORLANDO, Florida — La elección del panameño Mariano Rivera con el ciento por ciento de los votos de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA), en cierta forma opacó las escogencias del puertorriqueño Edgar Martínez y los lanzadores norteamericanos Roy Halladay (fallecido) y Mike Mussina para la promoción del 2019 del Salón de la Fama de Cooperstown.

Pero además, el hecho de que Rivera se convirtió en el primer integrante del pabellón de la fama que consigue una votación unánime, relegó al departamento de asuntos sin importancia la suerte de los otros latinos que aparecieron en la papeleta de este año. Ya disipado el humo de los fuegos artificiales por la gesta del mejor cerrador de todos los tiempos, rescatemos las otras notas latinas que dejó el anuncio de la BBWAA.

El ex torpedero venezolano Omar Vizquel mejoró notablemente su candidatura para ser electo antes de que venza su elegibilidad en ocho años, mientras que las de los antiguos jardineros dominicanos Manny Ramírez y Sammy Sosa entraron en un punto muerto en el que parece poco probable, por no decir imposible, que puedan ser rescatadas. Algo parecido puede decirse de la del ex jardinero curazoleño Andruw Jones.

En su segundo año en la boleta de la BBWAA, Vizquel recibió 182 votos, lo que equivale al 42,8% del jurado, un aumento significativo en relación a los 156 sufragios (37%) que obtuvo en el 2018. Para poner un ejemplo, Martínez, quien se convirtió el martes en el quinto puertorriqueño en Cooperstown, no superó el 40% de apoyo hasta su séptimo año de elegibilidad.

Mejor aún, el torpedero Luis Aparicio, el único nativo de Venezuela con una placa en el Museo del Salón de la Fama, no superó la votación que recibió Vizquel este año hasta su quinto y penúltimo año en la boleta, en 1983, cuando recibió un 67,4%. Aparicio fue electo por los periodistas con un 84,6% de aprobación en la votación de 1984.

Sosa, quien bateó 609 jonrones y ganó el premio de Jugador Más Valioso en 1998, apenas recibió 36 votos (8,5%) en su séptima oportunidad en la papeleta, lo que fue suficiente para mantenerse elegible para el 2020, pero que lo mantuvo demasiado lejos del 75% que se necesita para ser declarado inmortal del béisbol.

Por diferentes razones; que van desde sospechas de que pudo haber usado sustancias para mejorar el rendimiento en el pico de su carrera, hasta el hecho de que algunos periodistas consideran que su expediente no merece la inmortalidad sin importar si lo armó con o sin sustancias, Sosa ha sido ignorado por los votantes. Después de recibir un 12,5% de los votos en el 2013, “El Bambino del Caribe” ha quedado por debajo cada año (7,2% en 2014, 6,6% en 2015, 7% en 2016, 8.6% en 2017 y 7.8% en 2018).

Es altamente improbable que Sosa agregue cerca de un 70% de los votos en los próximos dos años y evite que su caso pase al Comité de Veteranos, la segunda y última instancia para entrar al Salón de la Fama.

Ramírez, uno de los mejores bateadores que han pasado por las Ligas Mayores en las últimas cinco décadas, tuvo más suerte que Sosa en sus primeros tres años, pero el apoyo fue muy pobre para aspirar a ser electo en las votaciones del futuro cercano. Ramírez, quien fue suspendido dos veces por violar en dos ocasiones el programa antidopaje de las Grandes Ligas, recibió 105 votos (23.8%) en el 2017, 93 (22%) en 2018 y 97 (22.8%) en 2019.

Para hacer una comparación. Barry Bonds, un siete veces Jugador Más Valioso y líder de jonrones de todos los tiempos, apenas saltó del 36% al 59% en sus primeros siete años, pese a que, a diferencia de Ramírez, solamente es un sospechoso de usar sustancias, ya que nunca fue suspendido por tales razones. Suerte a Ramírez en sus pretensiones, pero su situación no es muy halagadora.

Y entonces tenemos a Jones, quien bateó 434 jonrones y ganó 10 Guantes de Oro durante su carrera de 17 años. El curazoleño apenas ha sobrevivido al corte del 5% obligatorio para permanecer en la boleta, con 7.3% en 2018 y 7.5% en 2019.

Los dominicanos Miguel Tejada (5 votos) y Plácido Polanco (1) y el lanzador venezolano Freddy García (0) tuvieron sus debuts y despedidas de la boleta este año, cuando Rivera y Martínez aumentaron a 11 la membresía de latinos de Grandes Ligas que alcanzaron el Salón de la Fama y extendieron el buen momento que disfrutan nuestros representantes en este proceso.

Desde el 2011, seis latinoamericanos (Roberto Alomar, Pedro Martínez, Iván Rodríguez, Vladimir Guerrero, Rivera y Martínez), sellaron sus pases de entrada al santuario deportivo.

Sin embargo, después de la fiesta boricua-panameña de julio venidero, aparentemente habrá que esperar un par de años antes de que la villa de Cooperstown vuelva a vibrar con una celebración latinoamericana.

Además de que regresarán Sosa (octavo año), Ramírez (4to.), Jones y Vizquel (3ro.), en el 2020 debutarán en la boleta los dominicanos Alfonso Soriano y Rafael Furcal y el venezolano Bobby Abreu. Ninguno luce como una línea, aunque Vizquel deberá seguir mejorando para superar el 50%. Más o menos lo mismo debe ocurrir en 2021, cuando serán elegibles por primera vez el dominicano Aramis Ramírez y el puertorriqueño Alex Rios.

Sin embargo, en el 2022 habrá muchas expectativas con el aterrizaje en la papeleta de dos de los nombres más importantes de los últimos años en las ligas mayores: Los dominicanos Alex Rodríguez y David Ortiz.

Mientras “A-Rod” debe estar preparado para el rudo tratamiento que han recibido otros jugadores que fueron suspendidos por el uso de sustancias, “Big Papi” tiene una gran oportunidad de convertirse en el cuarto quisqueyano en el Salón de la Fama.

El puertorriqueño Carlos Beltrán en 2023 y el dominicano Adrián Beltré en 2024 serán los principales candidatos latinoamericanos en los dos siguientes años.

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