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MOMOTA Kento busca la redención en Tokio 2020

MOMOTA Kento busca la redención en Tokio 2020
MOMOTA Kento busca la redención en Tokio 2020
miércoles 06 enero, 2021 - 4:35 AM

TOKYO 2020.- El campeón del mundo de bádminton, MOMOTA Kento, vive cada día de su impredecible vida al máximo, y solo mira hacia el futuro.

El pasado enero, cuando los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 parecían cercanos, Momota sobrevivió a un accidente de coche mientras se encontraba en el extranjero para disputar un torneo. Y solo dos meses después, se anunció el aplazamiento de los Juegos. En este tiempo, ha sido capaz de mantener su positividad gracias al apoyo de quienes le rodean.

El desafiante año 2020 también le ha hecho cambiar su mentalidad respecto a los Juegos de Tokio 2020. Su determinación es inquebrantable. Impulsado por las expectativas que hay sobre él, volverá a competir en el escenario deportivo mundial una vez más con 26 años, pero esta vez lo hará más lleno de gratitud y de pasión por su deporte que nunca. Además de con la esperanza latente de la recuperación de las áreas de Tohoku.

El accidente y el aplazamiento de los Juegos

Cuando los Juegos se aplazaron a finales de marzo de 2020, Momota se enfrentaba a un futuro incierto. El 13 de enero, cuando se encontraba en el extranjero para competir en un torneo de Malasia -antes de que se empezaran a reportar casos de COVID-19 en Japón-, Momota estuvo involucrado en una colisión de tráfico fatal, en la que el conductor del vehículo perdió la vida. Los exámenes médicos a su regreso a Japón relevaron que tenía una fractura en la cuenca del ojo derecho. Tras pasar por quirófano, no volvió a entrenar hasta finales de febrero.

“Sentía que tenía que intensificar mi entrenamiento. Hacer lo máximo posible y prescindir del tiempo libre porque, si no, no sería suficiente para recuperar los dos meses que había perdido. Tenía ansiedad por no ser capaz de competir, y no tenía tiempo suficiente para calmar mis emociones. Pero tenía que salir adelante”.

La rehabilitación después de la cirugía fue lo más difícil para él. Tras pasar por quirófano en Tokio, volvió a su casa en Kagawa. Además de los ejercicios oculares, tenía que descansar. Y, por primera vez desde que comenzó a jugar a bádminton, los días pasaban mientras que él no podía tomar la raqueta, algo que hasta entonces estaba intrínseco en su vida.

“No moverme fue lo más difícil. Realmente quería entrenar. Mi ciudad no es una gran ciudad, así que me hubiera sentado genial salir a correr. Así que no hacía más que pensar en cosas como esa todo el tiempo”, dice Mamota.

Sin partidos, pero con entrenamientos

Tras sobrevivir a un accidente que pudo ser fatal para él y que podía haber terminado con su carrera en el bádminton, Momota se enfrentó a algo que nunca antes había vivido. Como estaba en medio de la recuperación de estos importantes contratiempos, pudo aceptar el aplazamiento de los Juegos con relativa facilidad y mantener una actitud positiva.

“Sabía lo que me faltaba, pero no tenía tiempo suficiente. Al ganar un año extra, puedo seguir persiguiendo esos objetivos”.

Pudo entrenar durante el confinamiento en el gimnasio de su equipo. Aunque no podían reunirse como equipo ni tampoco con el entrenador, siguió entrenando solo y de manera constante.

“El dormitorio del equipo de bádminton está muy cerca del gimnasio, así que pude practicar. Mis ojos mejoraron y mi cuerpo recuperó su movimiento. Disfruté viendo el progreso. Aunque no hubo partidos, pude mantenerme motivado. Me gusta ir de compras, así que fue difícil durante el encierro, pero pude entrenar. Así que estaba bien”.

Durante el confinamiento, Momota fue muy activo en las redes sociales, a través de las que interactuó con niños y deportistas jóvenes, y con atletas de otros deportes. Él siempre había disfrutado de visitar colegios e interactuar con alumnos. Y, como una estrella del deporte, tenía mucho que compartir.

“Sin partidos, no tenía la opción de interactuar con los niños. Cuando uno se vuelve muy ansioso con algo, pierdes el margen de maniobra. Aunque había mucha preocupación sobre la pérdida de los Juegos, tenía la determinación de no sentirme mal. Era difícil expresarlo con palabras, pero, haciéndolo, pude trabajar mis emociones”.

Apoyo reafirmado, aliento y expectativas

Motota ha vivido muchos contratiempos en su vida. Tras finalizar la educación elemental en Kagawa, comenzó a estudiar en el instituto de Fukushima. En 2011, durante su segundo año en el Instituto Tomioka, tuvo lugar el Gran Terremoto del Este de Japón (Tohoku). En 2016, se le prohibió competir en los Juegos Olímpicos de Río por apuestas ilegales. Pero gracias al apoyo de todos los suyos, superó cada obstáculo y salió de ellos incluso reforzado.

Pero cuando reflexiona sobre las dificultades del pasado, su tono se intensifica.

“He creado algunos problemas, y otros simplemente han ocurrido”, dice. “He preocupado a quienes me redean, y siempre me han ayudado. Eso no me puede echar a perder y conformarme no es una opción, pero esto es más fácil decirlo que hacerlo. Realmente tengo que mirarme de manera crítica”.

Su habilidad de mantenerse positivo después del accidente de tráfico fue gracias -una vez más- al apoyo de sus seguidores. El largo aplazamiento de un año de los Juegos, le ha dado tiempo para reafirmarse, y su perseverancia le ha hecho más fuerte. Ahora, su mentalidad sobre los Juegos de Tokio 2020 también ha comenzado a cambiar.

“Honestamente, no creía que los Juegos lo fueran todo. En los torneos no me centraba en el resultado, sino en si había logrado o no mis objetivos personales. Ganar es importante, pero quería dominar el deporte. Pero después pasaron tantas cosas que comencé a ver lo que significan los Juegos”.

Momota siente el apoyo y las expectativas que tienen sus aficionados sobre él. Después de visitar colegios, ha recibido cartas de estudiantes dándole buena suerte y pidiéndole conseguir la medalla de oro. Sus sueños Olímpicos no son solo de él.

“Ganar una medalla de oro es un modo de avivar el mundo del bádminton. No es solo para mí, sino para el deporte en sí mismo. Siento la presión de cumplir con las expectativas de la gente. Pero esto solo lo sientes cuando la gente tiene grandes expectativas volcadas en ti. Quiero verlo como algo positivo, canalizarlo como una motivación”.

 El esfuerzo por jugar a otro nivel y convertirse en ganador del oroDurante este año extra, Momota ha crecido como un jugador más fuerte -tanto mental como técnicamente- y se está esforzando para ganar la medalla de oro en Tokio 2020, para hacer de él un campeón indiscutible. A poco más de seis meses de los Juegos, su progreso continúa.

“No estoy satisfecho, pero todavía hay tiempo. Estoy trabajando en mi ofensiva y quiero mejorar la precisión de cada golpe para ganar con menos esfuerzo y jugar a otro nivel. Quiero ser un líder en el mundo del deporte”.

Sus primeros Juegos serán un importante hito para él. Momota esto lo sabe, y cuando esté en la pista en Tokio 2020, jugará con su corazón lleno de agradecimiento.

“La pista de bádminton de los Juegos será el lugar donde muestre mi gratitud. Me gustaría que los Juegos transmitieran esperanza a Fukushima y el resto de áreas que aún estás afectadas por el terremoto de hace diez años. En 2020 no hubo muchos titulares alentadores, así que sería bonito poder ofrecer algo de optimismo a Japón a través de los deportes. El mundo ahora mismo es impredecible, así que tenemos que vivir cada día al máximo y sin arrepentimientos. Este es el mensaje que me gustaría transmitir”.

Brillando en el escenario deportivo mundial tras superar tantas dificultades, la pasión de Momota seguramente tocará el corazón de muchos.

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