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27 agosto, 2019

Prospecto dominicano Oneil Cruz causa impacto con su progreso en Piratas

MLB.- Cuando Rafael Cruz trajo a su hijo casa desde el hospital del pueblo en Nizao, República Dominicana, el ex jugador del cuadro de ligas menores puso un viejo guante suyo en la cuna del recién nacido.

El niño iba a ser pelotero, igual que su padre, dijo Rafael. Era su destino. Y no importada si al crecer lanzaba a la zurda o a la derecha, definitivamente iba a batear a la zurda, como el ídolo de su papá, Paul O’Neill.

Rafael hasta le puso al niño el nombre del talentoso ex jugador de los Yankees y Rojos. Veinte años después, el prospecto y campocorto de la organización de los Piratas, Oneil Cruz, está trabajando para dejar su propia huella. Oneil, quien firmó con los Dodgers por US$950,000 en el 2015, es ahora el tercer mejor prospecto de Pittsburgh y el Nro. 60 de la lista de 100 de MLB Pipeline.

“De verdad me gustaba mucho Paul O’Neill como pelotero”, dijo Rafael, de 53 años, desde su casa en la República Dominicana. “La forma en la que jugaba. Su estilo. Me identificaba mucho con él y siempre lo seguí. Me convertí en un fanático suyo”.

Oneil lanza a la derecha, como su papá, y batea a la zurda porque el padre así se lo enseñó. Rafael, quien jugó tres temporadas en las menores en la organización de los Rangers a mediados de los años 80, bateaba a las dos manos.

“Desde que era un muchachito yo lo llevaba al estadio para que jugara y viera en lo que se estaba metiendo”, recordó Rafael. “Lo llevaba para todos lados y creció rodeado de béisbol. Esa es la pasión de la familia. Yo jugué pelota. Teníamos tíos y primeros que jugaron, pero ninguno llegó a las Grandes Ligas. Sería una maravilla si Oneil fuera el primero”.

De 6 pies y 6 pulgadas (2.01 metros) de altura, Cruz tiene la oportunidad de ser el jugador más alto en la historia de las Grandes Ligas en iniciar un juego en el campo corto. El también dominicano Joel Guzmán, quien mide 6’7, jugó un total de nueve innings en el short con los Rays en el 2007, pero ningún jugador de más de 6’5 ha iniciado un duelo en las paradas cortas. Y la lista de jugadores de 6’5 que lo hicieron es bien corta: Archi Cianfrocco, Troy Glaus y Mike Morse.

Que Cruz permanezca al campo corto es algo que está por verse, pero las probabilidades de que llegue a las Grandes Ligas parecieran estar a su favor. Sí, el joven de 20 años todavía podría estar a uno o dos años de ascender a la Gran Carpa, pero tiene tanto o más poder que cualquier otro jugador en el sistema de ligas menores de los Piratas. También batea .304 en 65 juegos a pesar de haberse perdido dos meses esta campaña a causa de una fractura. Cruz ha dado ocho jonrones, y si la temporada terminara hoy, su promedio de bateo y slugging serían los mejores de su carrera.

En cuanto a su posición defensiva, los Piratas tienen previsto dejar al infielder en el short hasta nuevo aviso.

“Ha mejorado mucho en muchas áreas”, dijo Larry Broadway, director del sistema de liga menor de Pittsburgh. “Está aprendiendo a estar listo antes de cada pitcheo en el short, aprendiendo a controlar la zona de strike, a cómo prepararse en general. Ha lidiado con algunas lesiones y siempre las ha superado, quedando listo para competir y dar el siguiente paso”.

Cruz estaba entrenando en la República Dominicana con el trainer Raúl “Banana” Valera cuando los Dodgers lo encontraron hace cinco años. El adolescente era delgado pero fuerte y atlético y quizás unas seis pulgadas más bajo de lo que mide hoy. Lo que destacaba era su swing natural y la forma en la que la bola saltaba de su bate sin mucho esfuerzo. Hoy camina con confianza y juega con estilo y clase, pero durante aquellos primeros días con los Dodgers era un joven tímido y de poco hablar.

La experiencia lo ha convertido en un líder. Ha asumido el rol de hermano mayor de sus compañeros, especialmente esos de Latinoamérica.

“Estoy feliz y agradecido de tener la oportunidad de jugar béisbol profesional, porque siempre fue mi sueño”, dijo Cruz. “Quiero establecerme en las Grandes Ligas y ayudar a mi equipo a ganar”.

Momento de ajustes

Los Dodgers canjearon a Cruz y al lanzador de ligas menores Ángel Germán a cambio del lanzador zurdo Tony Watson a mediados del 2017.

“El ajuste más grande fue ser cambiado de los Dodgers a los Piratas”, reconoció Cruz. “Tuve que conocer a nuevos compañeros y coaches. Hice ajustes en el plato con los Piratas. Además, cuando subes a otro nivel los lanzadores son mejores y tiran mejores pitcheos lentos”.

Cruz bateó .286/.343/.488 con Clase-A West Virginia en su primera temporada completa en la organización de los Piratas en el 2018. Inició esta temporada en Clase-A Avanzada Bradenton y fue subido a Doble-A Altoona a finales del mes pasado. Como la mayoría de los jugadores de su edad, está trabajando en todos los detalles requeridos de un pelotero profesional.

“Creo que es grandioso para él darse cuenta de que ahora mismo hay jugadores que son mejor que él, y que no puede depender sólo del talento para seguir subiendo o salirse con la suya con algunas cosas cuando llegue a las Grandes Ligas”, apuntó Michael Ryan, manager de Altoona. “Tiene sólo 20 años. Es una locura. Con lo largo y lo tremendo atleta que es, lo que puede hacer en el terreno, uno lo que tiene es que asegurarse de hacer el trabajo necesario y prepararlo para un béisbol de más velocidad”.

Cuando Cruz no está en el terreno o en el gimnasio, está hablando por teléfono con su papá y sus hermanos. Su hermano Homer juega en la Liga de Verano de la República Dominicana con los Medias Blancas. Su hermano menor, Rafael Jr., será elegible para firmar el próximo 2 de julio.

Y también habla mucho con su bebé de un año, Oneil Cruz Jr. Algún día, Junior seguirá los pasos de su papá en el negocio de la familia. El más pequeño de los Cruz escuchará todas esas historias sobre el jugador favorito de su abuelo y de cómo su papá se encargó de forjarse su propio nombre y su propio destino.

“Yo no conozco nada de Paul O’Neill,” reveló Oneil Cruz. “Esas son cosas de mi papá”.

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