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2 mayo, 2020

Pruebas de coronavirus, obstáculo para reanudar deporte

AP, MIAMI.— Políticos, deportistas y dueños de equipos tratan de dilucidar una forma de poner en marcha otra vez el béisbol, el basquetbol y el hockey sobre hielo, no sólo por motivos económicos, sino con el fin de brindar una diversión que sería bienvenida para una población confinada y que enfrenta tiempos inciertos.

Pero lograrlo requeriría de contar con miles de paquetes de pruebas a la semana para detectar cualquier posible infección entre los millonarios deportistas profesionales y el personal que se requiere a fin de realizar los partidos.

Y la realización de tal número de análisis no sería una medida muy popular, mucho menos en momentos en que ciudadanos comunes de Estados Unidos deben hacer fila para que se les hagan las pruebas.

Los líderes de las distintas ligas están conscientes de la imagen terrible que darían si se adelantan en la fila de las pruebas. Al tanto de una potencial represalia, los comisionados y dueños dicen que, en tanto el público en general no tenga más acceso a las pruebas, no harán esfuerzos a fin de obtenerlas para los jugadores.

Incluso, la NBA envió el jueves un memorándum a los equipos para indicarles que sería inapropiado analizar a jugadores o entrenadores asintomáticos. Sin embargo, la liga espera tener pruebas disponibles cuando llegue el momento de regresar a las prácticas y a los encuentros.

La NBA prevé permitir que los equipos reabran algunas instalaciones el 8 de mayo, pero sólo para entrenamientos voluntarios y en ciudades cuyas autoridades locales den el visto bueno.

No hay todavía un cronograma para un regreso a las prácticas o a los partidos, en buena medida porque el asunto de las pruebas sigue sin resolverse.

“Tendríamos que garantizar que las pruebas estén ampliamente disponibles y que los trabajadores de salud en el frente de combate de esta enfermedad tengan acceso antes de que comencemos a hablar de pruebas regulares en el contexto de los deportes profesionales”, dijo el portavoz de la NBA, Mike Bass.

El impacto económico de que no haya deportes profesionales es enorme. Tan sólo los jugadores de la NBA perderían casi 850 millones de dólares en salarios si esta temporada no se reanuda.

Pero no sólo los deportistas serían afectados. El golpe llegaría a miles de personas que trabajan a medio tiempo en los estadios.

Las televisoras han perdido millones de dólares y han puesto en licencia a miles de trabajadores. Las casas de apuestas registraron una caída de casi 80% en la actividad durante marzo, en comparación con el mismo mes de 2019.

Y todo lo anterior se traduce en menores impuestos para los gobiernos locales.

El presidente Donald Trump quiere que los deportes vuelvan por razones económicas pero también para levantar la moral de la población. Sabe que, una vez que se reanuden los partidos, los estadounidenses tendrán algo que festejar, incluso si no pueden sentarse en el graderío.

Líderes deportivos se han reunido en múltiples ocasiones con la Casa Blanca para discutir esa meta. Se ha informado a Trump que la disponibilidad de las pruebas es clave para cualquier plan de reanudación, dijo a The Associated Press una persona con conocimiento directo de esas conversaciones, quien habló a condición de anonimato porque pocos detalles de los encuentros se han compartido públicamente.

“No quiero que la gente se acostumbre a esto, porque este virus se va a ir”, recalcó Trump durante una conferencia en la Casa Blanca sobre la pandemia. “Y cuando se vaya, querrán volver a la normalidad”.

Investigadores de Harvard dicen que Estados Unidos debería realizar al menos medio millón de pruebas diarias, mientras que la Casa Blanca estima que se aplican unas 200.000.

Algunos equipos fueron duramente criticados por obtener pruebas para sus jugadores en marzo, cuando la pandemia comenzaba a paralizar Estados Unidos.

Las ligas quieren evitar una polémica similar.

“La clave es la cuestión de salud. Ahí es donde estamos dedicando el mayor tiempo”, dijo el comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred. “Lo que nos preocupa más es aquello que está fuera de nuestro control”.

De acuerdo con las Grandes Ligas, se requeriría la disponibilidad de 3.000 paquetes de pruebas para los peloteros, empleados, miembros de los medios de comunicación y otros para que comenzara la temporada. Y habría que aplicar distintas rondas de análisis para que ésta continuara.

Incluso si la NBA en el basquetbol y la NHL en el hockey sobre hielo vuelven con apenas 16 equipos en la postemporada, requerirían pruebas para un mínimo de 1.000 jugadores y empleados. Y está por verse con qué frecuencia se aplicarían —¿Diariamente?, ¿a la semana?.

No hay mucha disponibilidad de pruebas, así que las ligas enfrentan un problema significativo.

“Sabemos que el 50% de la gente no presenta síntomas, y necesitamos llegar a esas personas antes de que propaguen la enfermedad”, dijo el doctor Vincent DeGennaro, director general de Abacus Pharma International, fabricante de pruebas rápidas, quien habló esta semana con el canal televisivo de Miami WFOR. “Y al analizar a todos y tener esas pruebas, deberíamos tener la capacidad de recuperar cierto sentido de la normalidad y podríamos hablar de reabrir”.

Algunos funcionarios de salud han dicho que un asunto igualmente problemático es la falta de equipo protector —mascarillas, batas y guantes— necesarios para las personas que aplican las pruebas.

“No queremos usar un número desproporcionado de recursos de pruebas si éstos son limitados”, dijo el abogado principal de la NFL, Jeff Pash. “Queremos cerciorarnos de hacer pruebas a la gente de una forma apropiada si hacemos esto, y queremos tener estándares claros y consistentes. Pienso que en buena medida definiríamos nuestros parámetros a partir de los médicos y los expertos en salud pública”.