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9 julio, 2015

Villa Panamericana, un oasis de fraternidad en Toronto

Toronto, Canadá. La Villa Panamericana de Toronto 2015 abrió hoy sus puertas a los medios de comunicación y mostró los entresijos del día a día para los atletas en esta antigua zona industrial reconvertida en zona de convivencia, ocio y entrenamiento.

Deportistas de Colombia y Puerto Rico bailando juntos en plena calle, grupos concentrados en una pequeña cabaña mientras repasan vídeos de sus rivales, actuaciones musicales improvisadas y partidas interminables a juegos de mesa forman parte estos días del paisaje, habitualmente escondido a los ojos del público.

La Villa, de 324.000 metros cuadrados y ubicada junto al río Don, está compuesta por cinco edificios que hospedan a los más de 10.000 atletas, entrenadores y equipo técnico de los Juegos, aunque por ahora -y a falta de dos días para la ceremonia de inauguración- acogen a algo más de 3.000 personas.

Los edificios se dividen en 1.285 apartamentos y 2.685 habitaciones (wifi incluido), algunas con camas especiales de hasta 2,20, generalmente para jugadores de baloncesto y voleibol.

El comité organizador de los Juegos Panamericanos ha contado con un presupuesto de cerca de 700 millones de dólares destinados a construcción y renovación de instalaciones, que han generado la creación de unos 15.000 puestos de trabajo.

La organización mostró a los medios cuatro de las principales zonas (el comedor, el parque, la sala de ocio y el gimnasio) y explicó que durante los Juegos se emplearán 115.000 rollos de papel higiénico, 212.000 bolsas de basura, 8.500 almohadas, 5.400 camas y 7.150 colchones.

También se servirán alrededor de 464.000 comidas (entre ellas, 35.000 hamburguesas, suficientes para cubrir cinco veces la altura de la torre CN de Toronto), además de 90.000 plátanos, 50.000 filetes de ternera, 10.000 litros de zumo de naranja, 80.000 pechugas de pollo, 25.000 litros de salsa de tomate y 75.000 litros de helado.

Teddy Katz, director de medios de la competición, se mostró orgulloso del legado que dejará esta zona al término de los Juegos ya que se convertirá en una extensión de la zona centro de Toronto, conocida como Canary District, y dará cabida a nuevas viviendas a precios asequibles y residencias universitarias.

También destacó la buena acogida que han tenido por el momento las instalaciones.

“Es una Villa especial y única. Los delegados nos cuentan que se sienten como en casa, y eso nos hace felices. Es el objetivo que nos propusimos al comenzar”, dijo Katz a Efe.

El centro de entrenamiento físico es, lógicamente, uno de los lugares más visitados por los atletas.

El pabellón, equipado con una policlínica y material de última generación, cuenta con una pista de atletismo, una piscina semiolímpica, sala de pesas y musculación, distintas máquinas para ejercicio aeróbico y pistas de baloncesto.

Tras el esfuerzo, los deportistas pueden optar por entretenerse en una zona de ocio llamada “The Cabin”, donde tienen a su disposición videojuegos, juegos de mesa, música, películas y áreas comunes, todo ello con puestos de comida -por la que no tienen que pagar- situados a escasos metros.

O también pueden pasar por la peluquería, que incluye salón de belleza.

“Son innumerables los cortes de pelo que hacemos al día. Estoy seguro de que hacemos más de 100 al día”, indicó a Efe Sean Deggins, uno de los trabajadores del centro. “Hay una gran energía aquí -agregó- y tratamos de dejar contentos a todos y que luzcan de la mejor manera posible”.

Según Deggins, las manicuristas, que tardan 30 minutos en completar su tarea, están completamente ocupadas durante la jornada de trabajo, que va desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche.

“Es un simple pasatiempo, aunque siempre me gusta arreglarme”, comentó a Efe Valeria Riffo, una atleta de Chile de patinaje en velocidad, mientras posaba orgullosa con sus nuevas uñas de color rosa.

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