Noticia

Comparte

16 enero, 2020

Ex goleador turco debe taxiar en Uber para sobrevivir

DIARIO LIBRE.- El exjugador de la Selección de Turquía, Hakan Sukur, tuvo que abandonar su país por problemas políticos y actualmente es conductor de Uber en Estados Unidos para poder mantener a su familia.

En una entrevista realizada por el rotativo alemán ‘Welt am Sonntag’, Sukur, quien es considerado uno de los jugadores más importantes en la historia del Turquía al ser el máximo goleador de la selección mayor, se retiró en 2008 y tres años más tarde se unió a las filas del partido político AKP, pero en 2013 decidió abandonar su cargo y fue cuando inició la persecución en su contra del actual presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Los problemas de Sukur empezaron en 2011 con su salto a la política. Tras ser elegido diputado por el AKP, el Partido de la Justicia y el Desarrollo del propio Erdogan, debió dimitir dos años después por un presunto caso de corrupción. Desde ese momento se alineó con clérigo islamista Fetullah Gulen, uno de los grandes adversarios del presidente y líder del movimiento Hizmet.

“Cuando me fui, encerraron a mi padre y todo lo que tenía fue confiscado. Es un momento muy difícil para ellos. Todos los que tienen que ver conmigo tienen dificultades financieras”, expresó.

En 2015, el exjugador del Galatasaray emigró a Estados Unidos y reveló que abrió una cafetería, pero la tuvo que cerrar y ahora gana dinero vendiendo libros y siendo conductor de Uber.

“Me trasladé a California y monté un negocio de hostelería, pero empezó a llenarse de gente extraña”, asegura el ex jugador de Inter de Milán y Blackburn Rovers al citado medio alemán. “Ahora trabajo para Uber y vendo libros”, subraya tras describir que todas sus casas, negocios y cuentas bancarias en Turquía han sido intervenidas por el gobierno.

Las denuncias de Sukur, autor de 51 goles en 112 partidos con su selección, guardan bastantes parecidos con las de Enes Kanter, pívot de los Boston Celtics, y Cenk Akyol, ex alero del Efes Pilsen. El primero se negó el pasado enero a viajar a Londres para disputar un partido, alegando razones de seguridad. “Tienen muchos espías y me podrían matar de forma muy fácil”, espetó.

“Dirigí un café aquí por un tiempo. Personas extrañas vinieron a mi café y tocaron música Dombra. Cuando regresó a Turquía, descubrieron la foto en su teléfono móvil y lo encerraron en la cárcel durante 14 meses”, señaló.

“Estoy empezando a trabajar ahora. No me queda nada en ninguna parte del mundo. Erdogan me quitó todo. Mi derecho a la libertad, el derecho a explicarme, a expresarme, el derecho al trabajo”, agregó.

El delantero que guió a Turquía al tercer puesto del Mundial 2002 se gana ahora la vida como conductor de Uber en Washington DC.