Agregue un detalle en la categoría correspondiente a esta sesión

Comparte, es grátis.

JUGADORES AMATEUR DE LOS 40 Y 50

Toñito Martínez,  popular receptor en los medios beisboleros de Santiago donde le apodaban «El tanquecito de 50 toneladas del  Cibao»,  « La Información,  11-17-1941».

Aquiles Martínez, uno de los grandes intermedistas que ha producido el país, ganó Guante de Oro  en las Series Mundiales de  Baseball  Amateur  en La Habana, Cuba, en 1941, 1942, 1943; y en 1944, en Caracas, Venezuela. También brilló en los torneos de Santiago; y en la capital con los Cerveceros del Presidente, en la década de los 40.

Báez, el mayor de la trilogía del mismo apellido, representó al país en diferentes eventos internacionales.

Ramos:   Actuó en las Series Mundiales de Beisbol Amateurs de 1941, 1943, y 1944. Fue ídolo  del  futuro miembro del Salón de la Fama, Juan  Marichal.  «Yo era paracorto, pero  un día, cuando tenía 15 años,  mi cuñado  Próspero me llevó a un  juego en que tiraba Ramos. Viendo  la forma  como se desempeñaba  en el  montículo,  decidí convertirme en lanzador como él».  Juan  Marichal,   « Revista Time,  junio 10-1966 ».

N. del  R. :  MarichaL,  «The  Dominican  Dandy»,  nació el  20 de Octubre de 1937, por ende, tenía  10 años de edad cuando la tragedia.

El  «Loro» Escalante:   Eterno participante en las Series Mundiales  de Beisbol Amateurs,  actuó en Puerto Rico con los Indios de Mayagüez, los Leones de Ponce y otros equipos, en 1940, 1941, y 1942. Recomendado a los Indios de Mayagüez  por Lantigua, Escalante debutó con los  Indios  el tres de noviembre de 1940, pero luego fue canjeado a los Leones de Ponce. Compiló record de  3 – 8.  Su mejor día con los Indios  fue el 10 de noviembre, cuando en Mayagüez, venció al Ponce 12 – 2, bateando de 5 – 4.  En el segundo partido del día actuó como inicialista y quinto bate.

«Tiene material de Grandes Ligas», declaró  José «Pepe»  Seda, escucha boricua de los Dodgers  de Brooklyn al periódico  La Nación. Seda vino a observar las actuaciones de Escalante y el también  lanzador Luis Castro «Niño el Zurdo».

Escalante era a su vez, un peligroso bateador. Actuando  con los Cerveceros del Presidente, disparó  el primer cuadrangular en el  Molinuevo Park de Villa Duarte, dándole la victoria a su equipo,   5-4,  contra la Selección Nacional,  el  8 – 29 – 1943.

Del Villar  « Bebecito ».  Rápido lanzador zurdo y buen bateador. En el torneo semi-pro de Santiago en 1941, entre los clubes Santiago, Veteranos, Ejército Nacional  y  Colmado Felicidad, compiló .382, detrás del líder Roque Holguín. Del Villar fue además el lanzador estelar de su equipo, los Veteranos, dirigidos por Luís Tomás Saillant.

Lantigua,  quien  sobrevivió  la tragedia por haber  viajado por  la vía terrestre a la capital, donde residía, participó  en 1935 con los New York  Cubans  en la  Division  Este de las Grandes Ligas de Color. Fue miembro de los campeones  Dragones de Ciudad Trujillo, del  gran campeonato profesional de 1937, bateando .263.  El Ciudad Trujillo fue dirigido por nuestro  Luis Ernesto  «Burrulote»  Rodríguez, «El  Gran Cachicamo»,  La Opinión, 7-7-1937.

Ese  fatídico  día,  Santiago  dividió una doble cartelera con las Estrellas del Sur en Barahona. El objetivo principal del torneo, era escoger  la Selección Nacional  para  enfrentar los  Dodgers  de Brooklyn  y  los Reales de Montreal  en los partidos de entrenamientos de primavera.

Otros componentes del equipo:

Lanzadores:   José  Dolores «Pepillo» Aybar,  Antonio  Dévora,  Alberto Tomás «Mimo» Estrella, José  «Boquita» Jiménez, y  Maximiliano «Puchulán»  Rivera.

Jugadores del cuadro:   Rafael  «Papiro» Raposo,  Manuel «Sancho» Tatis  y Miguel  A. «Tatis»  Rodríguez.

Jardineros:   Víctor  « Papito Lucas » St. Clair,  Fernando  «Nano» Valerio  Y  Leonte  «Yeyo»  Hernández.  Durante la época, muchos jugadores solían defender diferentes posiciones.

A  más de 60 años de la  tragedia, los jerarcas del beisbol dominicano, incluyendo los de Santiago, finalmente  decidieron dedicar un  torneo profesional a la memoria de los valientes jugadores caídos en Río Verde. Pero como dice el refrán:   Es  mejor tarde  que nunca.

Relacionadas